Добавил:
ivanov666
Опубликованный материал нарушает ваши авторские права? Сообщите нам.
Вуз:
Предмет:
Файл:Практикум по культуре речевого общения лингвокультурологический аспект. Учебное пособие
.pdf
ТЕКСТЫ ДЛЯ ЧТЕНИЯ И АНАЛИЗА. МЕКСИКА
La opinión pública mostró credulidad y no exigió que se
puntualizaran algunas contradicciones. Por ejemplo, ¿qué se hizo de
la caverna subterránea por la que desapareció Rafael? ¿Quién era yen
dónde se ocultaba el cómplice que desempeñó el papel de guardia?
¿Por qué, de acuerdo con el relato de la madre, fue el propio niño
quien tuvo la iniciativa de entrar en el pasadizo? Y sobre todo ¿a qué
horas pudieron los torerillos destazar aRafael y arrojar los despojos
alas aguas negras -situadas en su punto más próximo aunos veinte
kilómetros de Chapultepec- si, como antes he dicho, uno llamó a la
policía y al ingeniero Andrade, el otro permaneció al lado de Olga
yambos estaban en el lugar de los hechos cuando llegaron la familia
ylas autoridades?
Pero al fi n yal cabo todo en este mundo es misterioso. No hayningún
hecho que pueda ser aclarado satisfactoriamente. Como tapabocas se
publicaron fotos de la cabeza yel torso de un muchachito, vestigios
extraídos del Canal del Desagüe. Pese ala avanzada descomposición, era
evidente que el cadáver correspondía aun niño de once o doce años, yno
de seis como Rafael. Esto sí no es problema: en México siempre que se
busca un cadáver se encuentran muchos otros en el curso de la pesquisa.
Dicen que la mejor manera de ocultar algo es ponerlo a la vista
de todos. Por ello y por la excitación del caso y sus inesperadas
ramifi caciones, se disculpará que yo no empezara por donde procedía:
es decir, por interrogar aOlga acerca del individuo que capturó asu
hijo. Es imperdonable -lo reconozco- haber considerado normal que el
hombre le entregara una fl or yun periódico y no haber insistido en
examinar estas piezas.
Tal vez un presentimiento de lo que iba aencontrar me hizo posponer
hasta lo último el verdadero interrogatorio. Cuando me presenté en la
casa de Tabasco 106 los torerillos, convictos yconfesos tras un juicio
sumario, ya habían caído bajo los disparos de la leyfuga: en Mazatlán
intentaron escapar de la cuerda en que iban a las Islas Marías para
cumplir una condena de treinta años por secuestro yasesinato. Y ya
todos, menos los padres, aceptaban que los restos hallados en las aguas
negras eran los del niño Rafael Andrade Martínez.
Encontré aOlga muydesmejorada, como si hubiera envejecido varios
años en unas cuantas semanas. Aún con la esperanza de recobrar asu
151

Е. В. ЖУРАВЛЕВА. ПРАКТИКУМ ПО КУЛЬТУРЕ РЕЧЕВОГО ОБЩЕНИЯ:
ЛИНГВОКУЛЬТУРОЛОГИЧЕСКИЙ АСПЕКТ
hijo, se dio fuerzas para contestarme. Según mis apuntes taquigráfi cos,
la conversación fue como sigue:
– Señora Andrade, en la clínica de Mixcoac no me pareció oportuno
preguntarle ciertos detalles que ahora considero indispensables. En primer
lugar ¿cómo vestía el hombre que salió de la tierra para llevarse aRafael?
– De uniforme.
– ¿Uniforme militar, de policía, de guardabosques?
– No, es que, sabe usted, no veo bien sin mis lentes. Pero no me
gusta ponérmelos en público. Por eso pasó todo, por eso…
– Cálmate -intervino el ingeniero Andrade cuando su esposa
comenzó allorar.
– Perdone, no me contestó usted: ¿cómo era el uniforme?
– Azul, con adornos rojos ydorados. Parecía muydesteñido.
– ¿Azul marino?
– Más bien azul claro, azul pálido.
– Continuemos. Apunté en mi libreta las palabras que le dijo el
hombre al darle el periódico yla fl or: «Tenga para que se entretenga.
Tenga para que se la prenda.» ¿No le parecen muyextrañas?
– Sí, rarísimas. Pero no me di cuenta. Qué estúpida. No me lo
perdonaré jamás.
– ¿Advirtió usted en el hombre algún otro rasgo fuera de lo común?
– Me parece estar oyéndolo: hablaba muydespacio ycon acento.
– ¿Acento regional o como si el español no fuera su lengua?
– Exacto: como si el español no fuera su lengua.
– Entonces ¿cuál era su acento?
– Déjeme ver… quizá… como alemán.
El ingeniero y yo nos miramos. Había muy pocos alemanes en
México. Eran tiempos de guerra, no se olvide, y los que no estaban
concentrados en el Castillo de Perote vivían bajo sospecha. Ninguno se
hubiera atrevido ameterse en un lío semejante.
– ¿Y él? ¿Cómo era él?
– Alto… sin pelo… Olía muyfuerte… como ahumedad.
– Señora Olga, disculpe el atrevimiento, pero si el hombre era
estrafalario ¿por qué dejó usted que Rafaelito bajara con él ala cueva?
– No sé, no sé. Por tonta, porque él me lo pidió, porque siempre
lo he consentido mucho. Nunca pensé que pudiera ocurrirle nada
152

ТЕКСТЫ ДЛЯ ЧТЕНИЯ И АНАЛИЗА. МЕКСИКА
malo… Espere, hayalgo más: cuando el hombre se acercó vi que estaba
muypálido… ¿Cómo decirle…? Blancuzco… Eso es: como un caracol…
un caracol fuera de su concha.
– Válgame Dios. Qué cosas se te ocurren – exclamó el ingeniero
Andrade. Me estremecí. Para fi ngirme sereno enumeré:
– Bien, con que decía frases poco usuales, hablaba con acento
alemán, llevaba uniforme azul pálido, olía mal y era fofo, viscoso.
¿Gordo, de baja estatura?
– No, señor, todo lo contrario: muyalto, muydelgado… Ah, además
tenía barba.
– ¿Barba? Pero si ya nadie usa barba – intervino el ingeniero
Andrade.
– Pues él tenía – afi rmó Olga.
Me atreví apreguntarle:
– ¿Una barba como la de Maximiliano de Habsburgo, partida en dos
sobre el mentón?
– No, no. Recuerdo muybien la barba de Maximiliano. En casa de
mi madre hayun cuadro del emperador yla emperatriz Carlota… No,
señor, él no se parecía aMaximiliano. Lo suyo eran más bien mostachos
o patillas… como grises o blancas… no sé.
La cara del ingeniero refl ejó mi propio gesto de espanto. De nuevo
quise aparentar serenidad ydije como si no tuviera importancia:
– ¿Me permite examinar la revista que le dio el hombre?
– Era un periódico, creo yo. También guardé la fl or yel alfi ler en mi
bolsa. Rafael ¿no te acuerdas qué bolsa llevaba?
– La recogí en Mixcoac yluego la guardé en tu ropero. Estaba tan
alterado que no se me ocurrió abrirla.
Señor, en mi trabajo he visto cosas que horrorizarían acualquiera.
Sin embargo nunca había sentido ni he vuelto asentir un miedo tan
terrible como el que me dio cuando el ingeniero Andrade abrió la
bolsa ynos mostró una rosa negra marchita (no hay en este mundo
rosas negras), un alfi ler de oro puro muydesgastado y un periódico
amarillento que casi se deshizo cuando lo abrimos. Era La Gaceta del
Imperio, con fecha del 2 de octubre de 1866. Más tarde nos enteramos
de que sólo existe otro ejemplar en la Hemeroteca.
153

Е. В. ЖУРАВЛЕВА. ПРАКТИКУМ ПО КУЛЬТУРЕ РЕЧЕВОГО ОБЩЕНИЯ:
ЛИНГВОКУЛЬТУРОЛОГИЧЕСКИЙ АСПЕКТ
El ingeniero Andrade, que en paz descanse, me hizo jurar que
guardaría el secreto. El general Maximino Ávila Camacho me
recompensó sin medida y me exigió olvidarme del asunto. Ahora,
pasados tantos años, confío en usted yme atrevo arevelar -a nadie más
he dicho una palabra de todo esto- el auténtico desenlace de lo que
llamaron los periodistas «El misterio de Chapultepec». (Poco después la
inesperada muerte de don Maximino iba asignifi car un nuevo enigma,
abrir el camino al gobierno civil de Miguel Alemán yterminar con la
época de los militares en el poder.)
Desde entonces hasta hoy, sin fallar nunca, la señora Olga Martínez
viuda de Andrade camina todas las mañanas por el Bosque de
Chapultepec hablando asolas. A las dos en punto de la tarde se sienta
en el tronco vencido del mismo árbol con la esperanza de que algún
día la tierra se abrirá para devolverle asu hijo o para llevarla, como los
caracoles, al reino de los muertos. Pase usted por allí yla encontrará
con el mismo vestido que llevaba el 8 de agosto de 1943: sentada en el
tronco, inmóvil, esperando, esperando
154

ТЕКСТЫ ДЛЯ ЧТЕНИЯ И АНАЛИЗА. ЦЕНТРАЛЬНАЯ АМЕРИКА
Центральная Америка
MANUEL GONZÁLEZ ZELEDÓN
EL CLIS DEL SOL
No es cuento, es una historia que sale de mi pluma como ha ido
brotando de los labios de ñor Cornelio Cacheda, que es un buen amigo
de tantos como tengo por esos campos de Dios. Me la refi rió hará cinco
meses, ytanto me sorprendió la maravilla que juzgo una acción criminal
el no comunicarla para que los sabios ylos observadores estudien el
caso con el detenimiento que se merece.
Podría tal vez entrar en un análisis serio del asunto, pero me reservo
para cuando haya oído las opiniones de mis lectores. Va, pues, monda
ylironda, la consabida maravilla.
Nor Cornelio vino averme ytrajo consigo un par de niñas de dos
años ymedio de edad, como nacidas de una sola «camada» como él
dice, llamadas María de los Dolores yMaría del Pilar, ambas rubias
como una espiga, blancas yrosadas como durazno maduro y lindas
como si fueran «imágenes», según la expresión de ñor Cornelio.
Contrastaban la belleza infantil de las gemelas con la sincera
incorrección de los rasgos fi sionómicos de ñor Cornelio, feo si los
hay, moreno subido ytosco hasta lo sucio de las uñas ylo rajado de
los talones. Naturalmente se me ocurrió en el acto preguntarle por
el progenitor feliz de aquel par de boquirrubias. El viejo se chilló de
orgullo, retorció la jetaza de pejibaye rayado, se limpió las babas con
el revés de la peluda mano ycontestó:
– ¡Pos yo soyel tata, más que sea feo el decilo! No se parecen ayo,
pero es que la mama no es tan pior, ypal gran poder de mi Dios no
haynada imposible.
– Pero dígame, ñor Cornelio, ¿su mujer es rubia, o alguno de los
abuelos era así como las chiquitas?
– No, ñor; en toda la familia no ha habido ninguna gata ni canela;
todos hemos sido acholaos.
– Y entonces, ¿cómo se explica usted que las niñas hayan nacido
con ese pelo yesos colores?
155

Е. В. ЖУРАВЛЕВА. ПРАКТИКУМ ПО КУЛЬТУРЕ РЕЧЕВОГО ОБЩЕНИЯ:
ЛИНГВОКУЛЬТУРОЛОГИЧЕСКИЙ АСПЕКТ
El viejo soltó una estrepitosa carcajada, se enjarró yme lanzó una
mirada de soberano desdén.
– ¿De qué se ríe, ñor Cornelio?
– ¿Pos no había de rirme, don Magón, cuando veo que un probe
inorante como yo, un campiruso pión, sabe más que un hombre como
usté que todos dicen que es tan sabido, tan leído yque hasta hace leyes
onde el presidente con los menistros?
– A ver, explíqueme eso.
– Hora verá lo que jue.
Nor Cornelio sacó de las alforjas un buen pedazo de sobado, dio
un trozo acada chiquilla, arrimó un taburete, en el que se dejó caer
satisfecho de su próximo triunfo, se sonó estrepitosamente las narices,
tapando cada una de las ventanas con el índice respectivo, restregó con
la planta de la pataza derecha limpiando el piso, se enjugó con el revés
de la chaqueta yprincipió su explicación en estos términos:
– Usté sabe que hora en marzo hizo tres años que hubo un clis de
sol en que se oscureció el sol en todo el medio; bueno, pues, como unos
veinte días antes Lina, mi mujer, salió habelitada de esas chiquillas.
Dende ese entonces le cogió un desasosiego tan grande que aquello
era cajeta: no había cómo atajala, se salía de la casa de día yde noche,
siempre ispiando pal cielo; se iba al solar, ala quebrada, al charralillo
del cerco, y siempre con aquel capricho y aquel mal que no había
descanso ni más remedio que dejala agusto. Ella había sido siempre
muyantojada en todos los partos. Vea, cuando nació el mayor jue lo
mesmo; con que una noche me dispertó tarde de la noche ym’izo ir
a buscarle cojoyos de cirgüelo macho. Pior era que juera a nacer la
criatura con la boca abierta. Le truje los cojoyos; en después otros
antojos, pero nunca la llegué aver tan desasosegada como con estas
chiquitas. Pos hora verá, como le iba diciendo, le cogió por ver pal cielo
día ynoche yel día del clis de sol, que estaba yo en el breñalillo del
cerco dende bueno mañana.
«Pa no cansalo con el cuento, así siguió hasta que nacieron las
muchachitas estas. No le niego que ayo se me hizo cuesta arriba el
velas tan canelas ytan gatas, pero dende entonces parece que hubieran
traído la bendición de Dios. La mestra me las quiere yles cuece la ropa,
el político les da sus cincos, el cura me las pide pa paralas con naguas
156

ТЕКСТЫ ДЛЯ ЧТЕНИЯ И АНАЛИЗА. ЦЕНТРАЛЬНАЯ АМЕРИКА
de puros linoses yantejuelas en el altar pal Corpus, ypa los días de
la Semana Santa las sacan en la procesión arrimadas al Nazareno yal
Santo Sepulcro, pa la Nochebuena las mudan con muybonitos vestidos
ylas ponen en el portal junto alas Tres Divinas. Y todos los costos son
de bolsa de los mantenedores, ysiempre les dan su medio escudo, gu
bien su papel de apeso, gu otra buena regalía. ¡Bendito sea mi Dios que
las jue asacar pa su servicio de un tata tan feo como yo…! Lina hasta
que está culeca con sus chiquillas, ydionde que aguanta que no se las
alabanceen. Ya ha tenido sus buenos pleitos con curtidas del vecindario
por las malvadas gatas.»
Interrumpí añor Cornelio temeroso de que el panegírico no tuviera
fi n, ylo hice volver al carril abandonado.
– Bien, ¿pero idiái?
– ¿Idiái qué? ¿Pos no ve que jue por ber ispiao la mama el clis de sol
por lo que son canelas? ¿Usté no sabía eso?
– No lo sabía, yme sorprende que usted lo hubiera adivinado sin
tener ninguna instrucción.
– Pa qué engañalo, don Magón. Yo no juí el que adevinó el busiles.
¿Usté conoce aun mestro italiano que hizo la torre de la iglesia de la
villa? ¿Un hombre gato, pelo colorao, muyblanco ymuymacizo que
come en casa dende hace cuatro años?
– No, ñor Cornelio.
– Pos él jue el que me explicó la cosa del clis de sol.
MIGUEL ANGEL ASTURIAS
LEYENDAS DE GUATEMALA (Fragmento)
La carreta llega al pueblo rodando un paso hoy yotro mañana. En
el apeadero, donde se encuentran la calle yel camino, está la primera
tienda. Sus dueños son viejos, tienen güegüecho, han visto espantos,
andarines yaparecidos, cuentan milagros ycierran la puerta cuando
pasan los húngaros: esos que roban niños, comen caballo, hablan con
el diablo yhuyen de Dios. La calle se hunde como la hoja de una espada
quebrada en el puño de la plaza. La plaza no es grande. La estrecha
el marco de sus portales viejos, muynobles ymuyviejos. Las familias
157

Е. В. ЖУРАВЛЕВА. ПРАКТИКУМ ПО КУЛЬТУРЕ РЕЧЕВОГО ОБЩЕНИЯ:
ЛИНГВОКУЛЬТУРОЛОГИЧЕСКИЙ АСПЕКТ
principales viven en ella yen las calles contiguas, tienen amistad con
el obispo yel alcalde yno se relacionan con los artesanos, salvo, el día
del apóstol Santiago, cuando, por sabido se calla, las señoritas sirven el
chocolate de los pobres en el Palacio Episcopal.
En verano, la arboleda se borra entre las bojas amarillas, los paisajes
aparecen desnudos, con claridad de vino viejo, yen invierno, el río
crece yse lleva el puente.
Como se cuenta en las historias que ahora nadie cree – ni las abuelas
ni los niños–, esta ciudad fue construida sobre ciudades enterradas
en el centro de América. Para unir las piedras de sus muros la mezcla
se amasó con leche. Para señalar su primera huella se enterraron
envoltorios de tres dieces de plumas ytres dieces de cañutos de oro
en polvo junto ala yerba-mala, atestigua un recio cronicón de linajes;
en un palo podrido, saben otros, o bien bajo rimeros de leña o en la
montaña de la que surgen fuentes.
Existe la creencia de que los árboles respiran el aliento de las personas
que habitan las ciudades enterradas, ypor eso, costumbre legendaria
yfamiliar, asu sombra se aconsejan los que tienen que resolver casos
de conciencia, los enamorados alivian su pena, se orientan los romeros
perdidos del camino yreciben inspiración los poetas.
Los árboles hechizan la ciudad entera. La tela delgadísima del sueño
se puebla de sombras que la hacen temblar. Ronda por Casa-Mata la
Tatuana. El Sombrerón recorre los portales de un extremo aotro; salta,
rueda, es Satanás de hule. Y asoma por las vegas el Cadejo, que roba
mozas de trenzas largas y hace ñudos en las crines de los caballos.
Empero, ni una pestaña se mueve en el fondo de la ciudad dormida, ni
nada pasa realmente en la carne de las cosas sensibles.
El aliento de los árboles aleja las montañas, donde el camino ondula
como hilo de humo. Oscurece, sobrenadan naranjas, se percibe el menor
eco, tan honda repercusión tiene en el paisaje dormido una hoja que
cae o un pájaro que canta, ydespierta en el alma el Cuco de los Sueños.
El Cuco de los Sueños hace ver una ciudad muygrande – pensamiento
claro que todos llevamos dentro–, cien veces más grande que esta
ciudad de casas pintaditas en medio de la Rosca de San Blas. Es una
ciudad formada de ciudades enterradas, superpuestas, como los pisos
de una casa de altos. Piso sobre piso. Ciudad sobre ciudad. ¡Libro de
158

ТЕКСТЫ ДЛЯ ЧТЕНИЯ И АНАЛИЗА. ЦЕНТРАЛЬНАЯ АМЕРИКА
estampas viejas, empastado en piedra con páginas de oro de Indias, de
pergaminos españoles yde papel republicano! ¡Cofre que encierra las
fi guras heladas de una quimera muerta, el oro de las minas yel tesoro
de los cabellos blancos de la luna guardados en sortijas de plata! Dentro
de esta ciudad de altos se conservan intactas las ciudades antiguas. Por
las escaleras suben imágenes de sueño sin dejar huella, sin hacer ruido.
De puerta en puerta van cambiando los siglos. En la luz de las ventanas
parpadean las sombras. Los fantasmas son las palabras de la eternidad.
El Cuco de los Sueños va hilando los cuentos.
En la ciudad de Palenque, sobre el cielo juvenil, se recortan las
terrazas bañadas por el sol, simétricas, sólidas ysimples, ysobre los
bajorrelieves de los muros, poco cincelados apesar de su talladura, los
pinos delinean sus fi guras ingenuas. Dos princesas juegan alrededor de
una jaula de burriones, yun viejo de barba niquelada sigue la estrella
tutelar diciendo augurios. Las princesas juegan. Los burriones vuelan.
El viejo predice. Y como en los cuentos, tres días duran los burriones,
tres días duran las princesas.
En la ciudad de Copán, el Reypasea sus venados de piel de plata por
los jardines de Palacio. Adorna el real hombro la enjoyada pluma del
nahual. Lleva en el pecho conchas de embrujar, tejidas sobre hilos de
oro. Guardan sus antebrazos brazaletes de caña tan pulida que puede
competir con el marfi l más fi no. Y en la frente lleva suelta, insigne
pluma de garza. En el crepúsculo romántico, el Reyfuma tabaco en una
caña de bambú. Los árboles de madre-cacao dejan caer las hojas. Una
lluvia de corazones es bastante tributo para tan gran señor. El Reyestá
enamorado ymalo de bubas, la enfermedad del sol.
Es el tiempo viejo de las horas viejas. El Cuco de los Sueños va
hilando los cuentos. La arquitectura pesada ysuntuosa de Quiriguá
hace pensar en las ciudades orientales. El aire tropical deshoja la
felicidad indefinible de los besos de amor. Bálsamos que desmayan.
Bocas húmedas, anchas y calientes. Aguas tibias donde duermen
los lagartos sobre las hembras vírgenes. ¡El trópico es el sexo de la
tierra!
En la ciudad de Quiriguá, ala puerta del templo, esperan mujeres
que llevan en las orejas perlas de ámbar. El tatuaje dejo libres sus
pechos. Hombres pintados de rojo, cuya nariz adorna un raro arete
159

Е. В. ЖУРАВЛЕВА. ПРАКТИКУМ ПО КУЛЬТУРЕ РЕЧЕВОГО ОБЩЕНИЯ:
ЛИНГВОКУЛЬТУРОЛОГИЧЕСКИЙ АСПЕКТ
de obsidiana. Y doncellas teñidas con agua de barro sin quemar, que
simboliza la virtud de la gracia.
El Sacerdote llega; la multitud se aparta. El sacerdote llama ala puerta
del templo con su dedo de oro; la multitud se inclina. La multitud lame
la tierra para bendecirla. El sacerdote sacrifi ca siete palomas blancas.
Por las pestañas de las vírgenes pasan vuelos de agonía, yla sangre que
3
salpica el cuchillo de chay
del sacrifi cio, que tiene la forma del Árbol
de la Vida, nimba la testa de los dioses, indiferentes ysagrados. Algo
vehemente trasciende de las manos de una reina muerta que en el
sarcófago parece estar dormida. Los braseros de piedra rasgan nubes de
humo olorosas aanís silvestre, yla música de las fl autas hace pensar en
Dios. El sol peina la llovizna de la mañana primaveral afuera, sobre el
verdor del bosque yel amarillo sazón de los maizales.
En la ciudad de Tikal, palacios, templos y mansiones están
deshabitados. Trescientos guerreros la abandonaron, seguidos de sus
familias. Ayer mañana, ala puerta del laberinto, nanas e iluminados
contaban todavía las leyendas del pueblo. La ciudad alejóse por las
calles cantando. Mujeres que mecían el cántaro con la cadera llena.
Mercaderes que contaban semillas de cacao sobre cueros de puma.
Favoritas que enhebraban en hilos de pita, más blanca que la luna, los
chalchihuitls que sus amantes tallaban para ellas ala caída del sol. Se
clausuraron las puertas de un tesoro encantado. Se extinguió la llama
de los templos. Todo está como estaba. Por las calles desiertas vagan
sombras perdidas yfantasmas con los ojos vacíos.
¡Ciudades sonoras como mares abiertos!
A sus pies de piedra, bajo la vestidura ancha, ceñida de leyendas,
juega un pueblo niño ala política, al comercio, ala guerra, señalándose
en las eras de paz el aparecimiento de maestros-magos que por
ciudades ycampos enseñan la fabricación de las telas, el valor del cero
ylas sazones del sustento.
La memoria gana la escalera que conduce alas ciudades españolas.
Escalera arriba se abren acada cierto espacio, en lo más estrecho del
caracol, ventanas borradas en la sombra o pasillos formados con el
grosor del muro, como los que comunican alos coros en las iglesias
católicas. Los pasillos dejan ver otras ciudades. La memoria es una
ciega que en los bultos va encontrando el camino. Vamos subiendo la
160
Соседние файлы в предмете [НЕСОРТИРОВАННОЕ]
