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Стилистика испанского языка. Курс лекций и задания для практических занятий. Учебное пособие

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MÓDULO 3. RECURSOS EXPRESIVOS Y
PROCEDIMIENTOS ESTILÍSTICOS
МОДУЛЬ 3. ВЫРАЗИТЕЛЬНЫЕ СРЕДСТВА
И СТИЛИСТИЧЕСКИЕ ПРИЕМЫ
Tema 1. Noción de recursos expresivos y procedimientos
estilísticos. Clasificación de recursos literarios
Se llama recursos estilísticos al conjunto de rasgos, medios, mecanismos o dispositivos con que cuenta el lenguaje para producir
hechos estilísticos en un texto literario, los cuales, a su vez, generarán efectos estilísticos.5
Hace falta mencionar que en la tradición estilística falta una terminología uniforme para referirse a dichos recursos. Se emplean diferentes conceptos: figuras literarias, figuras retóricas, figuras del
lenguaje, tropos, recursos expresivos, figuras de pensamiento, etc.
Las figuras literarias son formas no del todo convencionales de utilizar las palabras, de manera que, aunque se emplean con sus particularidades, se acompañan de algunos rasgos fónicas, gramaticales o semánticos, que las alejan de ese uso habitual, por lo que terminan por resultar especialmente expresivas.
Los tropos son figuras literarias que utilizan las palabras o frases en un
sentido distinto al que les corresponde, aunque tengan alguna relación de
semejanza con su uso habitual. Se trata de un procedimiento de
sustitución de un término por otro, no entre sinónimos (palabras distintas pero iguales en significado), sino entre vocablos de contenido semántico
diferente6.
5
Alcaraz Varó E., Martínez Linares M.A. Diccionario de Lingüística Moderna. –
Barcelona, Editorial Ariel, 2004. – pág. 570
6
Tropos: definición y ejemplos característicos [Электронный ресурс] Режим досту-
па: https://comoescribirbien.com/tropos/
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En la retórica los recursos se dividen el las figuras de dicción y las
figuras de pensamiento. De acuerdo con la estructura de los niveles
lingüísticos, las figuras de dicción pueden ser de carácter fonofonológico y morfológico (metaplasmos) y de carácter sintáctico (metataxis). Los metaplasmos más representativos son: aliteración, paronomasia, antanaclasis, calambur. Las metataxis más importantes son: asíndeton, elipsis, zeugma, aposiopesis, polisíndeton, anadiplosis, anáfora, epanalepsis o geminación, epífora, epanadiplosis o redición, poliptoton, enumeración, gradación, isocolon o paralelismo, quiasmo, hipérbaton.
Entre las figuras de pensamiento destacan: figuras ante el público
(apóstrofe, interrogación), figuras ante el asunto (antítesis, oxímoron, paradoja o antilogía, litotes, ironía, comparación o símil, hipérbole, preterición). También se destacan los tropos – metáfora (incluso catacresis o metáfora catacrética), metonomia, sinécdoque, hipérbole, antonomasia, énfasis, ironía, alegoría.7
Según la clasificación propuesta en el Diccionario de Lingüística
Moderna, las figuras del lenguaje se clasifican en cinco grandes grupos8:
a) Figuras de identidad, similitud o analogía – metáfora, comparación
(símil), personificación, catacresis, paronomasia, sinestesia, epíteto, metonimia, sinécdoque, antonomasia, eufemismo, disfemismo, perífrasis.
b) Figuras de contraste o énfasis: ironía, dilogía, calambur, zeugma,
hipérbole, meiosis, lítotes, anticlímax, antítesis, elipsis, oxímoron,
paradoja, etc.
c) Figuras lúdicas: retruécano o conmutación, anagrama, etc. d) Figuras de explotación de los sonidos: aliteración, asonancia,
onomatopeya, eufonía, etc.
e) Figuras de repetición: metábole, pleonasmo, tautología, sinonimia,
anáfora, etc.
Los recursos literarios se clasifican asimismo según el nivel de la lengua a que corresponden: recursos fónicos, recursos morfosintáticos o gramaticales, recursos léxico-semánticos. Además podemos destacar
recursos discursivos como flujo de conciencia, monólogo interior, etc.
7
Albaladejo Mayordomo T. Retórica. – Madrid, Editorial Síntesis, S.A., 1991. – pág.
139-155.
8
Alcaraz Varó E., Martínez Linares M.A. Diccionario de Lingüística Moderna. –
Barcelona, Editorial Ariel, 2004. – pág. 267
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Los recursos expresivos no siempre están ligados al significado
figurado de la palabra, sino que se utilizan para aumentar capacidades expresivas del habla y hacerla más emocional. El procedimiento estilístico, a diferencia del recurso expresivo, es un empleo conciente e
intencional de ciertos fenómenos lingüísticos, incluso recursos expresivos. Si un recurso se utiliza frecuentemente en cierta función, se generaliza en esta función y dentro de cierto período de tiempo se convierte en un procedimiento estilístico. La mayoría de éstos tienen como su objetivo la intensificación ulterior del énfasis lógico o emocional que contienen los
recursos expresivos correspondientes.
Tema 2. Figuras de identidad, similitud o analogía
Metáfora, símil, comparación, catacresis, imagen, personificación,
apóstrofe, paronomasia, sinestesia, epíteto
La metáfora (del griego “más allá”) es una figura literaria que consiste
en denominar, describir o calificar algo a través de su semejanza o analogía
con otro objeto o fenómeno. En la metáfora hay una transposición consciente e intencional de significados, basada en la similitud de aspectos, de usos o de funciones.
La metáfora se puede explicar como una comparación elíptica (Tus
ojos son el mar), que es distinta del símil, que es una comparación parcial (Tus ojos son como el mar) y de la comparación plena (Tus ojos son tan azules como el mar).
La metáfora consiste de tres elementos: el tenor o término real es aquello
de lo que en realidad se habla; el vehículo o término imaginario es algo que se
asemeja al término real; el fundamento es la semejanza entre el tenor y el vehículo. Así, en el sintagma Tus ojos son el mar, los ojos es el tenor; el mar es el vehículo y el fundamento es el color azul oscuro de los ojos.
La metáfora en vez de relacionar dichos términos mediante verbos
que indican semejanza u oraciones comparativas, los une mediante el verbo ser (Tus ojos son el mar) o convertiendo uno de los términos en complemento del nombre (El mar de tus ojos) o aposición del otro (Tus
ojos, el mar). Ejemplos de metáforas:
Tus cabellos son de oro. Tus ojos son dos luceros. Tus labios son
pétalos perfumados. Tus ojos son negra noche. Tus pies son paletas congeladas. Tus abrazos son golpes de alegría.
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Los dientes de marfil. Tus dientes son de perla (son bien blancos, una forma delicada de usar el vocabulario).
Las nubes de algodón.
Tus ojos son dos verdes bofetadas.
Tu cabello es petróleo.
Sus manos son ramas de ahuehuete.
Una correspondencia (semejanza) entre los términos identificados
puede ser trivial o resultar sorprendente, en cuyo caso las palabras que expresan el término imaginario adquieren resonancias inesperadas.
La catacresis es una figura del lenguaje que sirve para cubrir los
huecos léxicos de una lengua. Es una especie de metáfora, mediante la cual se amplía el significado de una palabra con nuevos sentidos que se
extienden a otros dominios: la falda de la montaña, las patas de los muebles, el ratón del ordenador, los dientes de una sierra, el cuello de la
botella, la raíz de un problema, el ojo de la cerradura, etc.
A lo largo de la historia de la literatura, se observa una progresión en
la semejanza, que en un primer momento se refiere a aspectos sensibles
como la forma y el color, pero va volviéndose más abstracta, hasta alcanzar un caso límite (la imagen visionaria) en que lo único que resulta semejante entre el término real y el imaginario es la emoción que ambos suscitan en el poeta. Dado que esta diferencia es formal, muchos teóricos optan por tratar la comparación (o símil) y la metáfora como el mismo fenómeno denominado a veces la imagen.
El uso de metáforas, alusiones, palabras descriptivas y símiles entre
otras formas literarias y despertar las percepciones sensoriales de los lectores y esto se conoce como imágenes. Las imágenes no se limitan sólo
a las sensaciones visuales, sino también se refiere a la ignición cinestésica, olfativa, sensaciones táctiles, gustativas, térmica y auditiva:
La lengua es la navaja de las mujeres.
Dentro del olmo sonaba la sempiterna tijera de la cigarra cantora.
Nuestra vida es un libro limitado.
El símil tiene un carácter es más simple que el de la metáfora, y por ello aparece con más frecuencia. Los símiles pueden ser reversibles (disponiendo sucesivamente los dos términos en distinto orden) o
graduados (de inferioridad, igualdad o superioridad), así como asociarse a otras figuras (p.ej. alegoría, alusión, antonomasia, etc.):
Sus ojos como ríos después de la lluvia.
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Sed de venganza como lava derramada de la punta de un volcán en
erupción.
Impotencia como la que sufere el niño cuando le roba un caramelo el
adulto.
Él la había dejado como cuando dejamos el hogar al crecer. Un rojo atardecer como una vida que se apaga lentamente. El sol asomaba como naranjo en la colina. Estaba inmovil como si hubiera hechado raíces.
La personificación o prosopopeya es un tipo de metáfora ontológica
consistente en caracterizar a una realidad no humana como humana,
cediéndole atributos propios del ser humano (lengua, partes del cuerpo,
etc.):
Cómo sonreía la rosa mañana... (Antonio Machado). La iglesia gruñe a lo lejos... (Federíco García Lorca).
Como figuras literarias la personificación es una de las figuras de
ficción. Es darle una cualidad humana a un objeto o animal que no lo
tiene. En otras ocasiones la prosopopeya se aplica a cosas incorpóreas o abstractas, e incluso puede permanecer oculta hasta que se descifra el sentido alegórico del texto literario:
Vino primero pura, vestida de inocencia; y la amé como un niño. Luego se fue vistiendo de no sé qué ropajes; y la fui odiando sin
saberlo.
Llegó a ser una reina llena de tesoros... todos los que ven estos son unos grandes caballos ¡Qué iracundia de hiel y sin sentido! Mas se fue desnudando y yo le sonreía.
Se quedó con la túnica de su inocencia antigua. Creí de nuevo en ella. Y se quitó la túnica y apareció desnuda toda. ¡Oh pasión de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!
Así, en el poema “Vino, primero, pura” de Juan Ramón Jiménez; sólo al final del poema se nos comunica que la “persona” a la que se aludía durante todo el poema es en realidad la poesía.
El apóstrofe es una figura literaria de diálogo que consiste en dirigirse, durante un discurso o narración, generalmente con emoción o
vehemencia, a un interlocutor que puede estar presente, fallecido o
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ausente, a objetosinanimados personificados o incluso al propio autor o narrador:
Agua. ¿dónde vas? Riyendo voy por el río a las orillas del mar.
Mar. ¿adónde vas? Vida, no me seas molesta, / mira que sólo me resta, / para ganarte,
perderte (Santa Teresa, “Vivo sin vivir en mí”).
La paronomasia es la figura del lenguaje que consiste en usar
parónimos con el fin de producir efectos estilísticos. Parónimos son los vocablos que tienen una grafía semejante, bien por su etimología
(altura/altitud), por su sonido (homófonos) o su grafía (homógrafos):
De su novio hará novillo... (F. de Quevedo). En mi aposento otras veces una guitarra tomo, que como barbero templo y como bárbaro toco.
La publicidad y muchos titulares de prensa hacen uso constante de
esta figura.
Se aplica a menudo en trabalenguas: Quien poca capa parda compra,
poca capa parda paga; yo, que poca capa parda compré, poca capa parda pagué.
La sinestesia es un recurso literario consistente en experimentar
sensaciones de una modalidad sensorial a partir de la estimulación de otra
distinta:
Suave como un silbido de verano - mezcla de tacto con audición. Escucho con los ojos a los muertos… (Francisco de Quevedo).
El epiteto (del griego ´adición´) es un adjetivo o participio, que resalta
las características intrínsecas de un sustantivo (el frío en la nieve, el calor
en el fuego, la humedad en el agua, etc.). Son muy frecuentes
acompañando nombres de divinidades, reyes o personajes históricos,
tales como Atenea «Pártenos» (Atenea «Virgen»), Alejandro «Magno», Alfonso X «el Sabio». En castellano, es frecuente que el epíteto se
anteponga al nombre (frío hielo en lugar de hielo frío), aunque no suceda siempre:
Por ti la verde hierba, el fresco viento,el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba...(Garcilaso de la Vega).
El epíteto expresa la actitud evaluativa del hablante hacia el objeto: estúpido lo eres tú. Podemos ver epítetos metafóricos, metonímicos, irónicos, etc.:
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Sus dedos perezosos. Me dio no sé que sonrisa. La fría nieve de tus brazos. ¿Dónde, dónde está la miel dulce de tus ojos? Pueden tener una estructura no habitual: el pobre de mi padre.
Menonimia, Sinécdoque, Antonomasia, Eufemismo, Disfemismo,
Perífrasis
La metonimia (del griego “recibir un nombre nuevo”) es una figura retórica que consiste en designar una cosa o idea con el nombre de otra basándose en la relación de proximidad existente entre el objeto real y el
objeto representado.
Podemos distinguir los siguiente tipos de metonimia:
1. Causa por efecto: Carecer de pan (carecer de trabajo).
2. Efecto por causa: Los niños son la alegría de la casa (causan
felicidad).
3. Contenedor por contenido: Tomar una copa (tomarse el contenido
de una copa).
4. Símbolo por cosa simbolizada: Juró lealtad a la bandera (jurar
lealtad al país).
5. Lugar por lo que en él se produce: Un Rioja (un vino de Rioja).
6. Autor por obra: Un Picasso (un cuadro de Picasso).
7. Objeto poseído por poseedor: El primer violín de la orquesta (se
refiere al que toca el violín).
8. La parte por el todo: Una ciudad de diez mil almas (habitantes).
9. El todo por la parte: Lavar el coche (la carrocería).
10. La materia por el objeto: Un lienzo (un cuadro).
11. El nombre del objeto por el de otro contiguo a él: El cuello de la
camisa.
12. El instrumento por el artista: La mejor pluma de la literatura
universal es Cervantes.
La sinécdoque es la figura del lenguaje consistente en la
representación de un término por otro, el cual se encuentra en relación de inclusión con el primero, por ejemplo, la parte por el todo, el género
por la especie, el material por el objeto o viceversa:
Me hacen falta muchas manos (=obreros).
La mano que mece la cuna (metonimia del niño).
Quedó sola con cuatro bocas que alimentar- se refiere a los hijos.
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¡Llegó la policía! - se refiere a algunos oficiales, no a toda la
institución.
Trabajo para ganarme el pan. - se refiere a la comida en general. La humanidad oriental (en lugar de los asiáticos).
La antonomasia - es una sinécdoque que consiste en poner el nombre apelativo por el propio, o el propio por el apelativo. En retórica, es la sustitución de un nombre propio por una expresión, tal como “la Ciudad
Eterna” por Roma. Un ejemplo muy frecuente de antonomasia ocupado durante la Edad Media y en los inicios del Renacimiento fue el uso del término “el Filósofo” para referirse a Aristóteles.
Las antonomasias, a pesar de ser sustantivos comunes, se escriben con
mayúsculas, debido a que funcionan como nombres propios (Don Limpio, Sr. Sabe-lo-Todo, Sr. Como-se-llama).
De igual manera, la antonomasia funciona en la dirección contraria,
utilizando el nombre propio de personas o entidades individuales como
generalización de atributos comunes por los cuales aquellas eran conocidas, y actuando así en funciones de nombre común. Por ejemplo, de un dictador sanguinario como Pol Pot, podría decirse que es un hitler.
En el lenguaje periodístico actual es muy común acudir a un uso abundante de expresiones antonomásticas y clichés, siendo ésta una notable característica distintiva de ese registro. Los antonomásticos vienen dados por la cultura nacional de los distintos países, su tradición
literaria, etc.
Sin embargo existen antonomásticos que son ampliamente
compartidos internacionalmente, especialmente en el lenguaje escrito. P.ej., Ciudad Luz para referirse a París. Unas expresiones antonomásticas
cultas que actúan como nombres propios: El Apóstol – San Pablo, El Canciller de Hierro, El Che (el argentino), El Manco de Lepanto, El País del Sol Naciente, La Gran Manzana.
El eufemismo es una figura del lenguaje consistente en la
manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante (DRAE). Expresiones como tercera edad y países
en vías de desarrollo son eufemismos porque intentan evitar las connotaciones peyorativas que puedan tener ancianos y países subdesarrollados. El eufemismo nace por presión social, a veces en detrimento de la claridad comunicativa.
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El lenguaje diario está lleno de eufemismos que evitan la mención de
lo escatalógico, en su doble sentido de excremental y de relativo a la
muerte (pasar a mejor vida). Sin embargo, es en el lenguaje de los
políticos en donde abunda un eufemismo (expediente de la regulación de
empleo o regulación de empleo por despido, fusilamientos limpios, etc.). Varios son los procedimientos empleados por el eufemismo, entre los que se destacan la lítotes, la hipérbole y la perífrasis.
Por el contrario, el disfemismo o disfemia consiste en nombrar una
realidad con una expresión peyorativa o con intención de rebajarla de
categoría (DRAE). Sus procedimientos son la metáfora, la perífrasis, la modificación fonética (mecachis), la rima interrumpida (Te quiero jo ... ven y bella), etc. Muchas veces los límites entre el eufemismo y el disfemismo son imprecisos y borrosos y la subjetividad tomará carta de naturaleza en
el asunto.
La perífrasis o circunloquio, es una de las figuras oblicuas; consiste en
designar de forma indirecta un concepto a través de un conjunto de sus características. Fundamentalmente, se trata de dar un rodeo para evitar una expresión estereotipada o común más usual, utilizando para ello
varias palabras que la evocan sin citarla de forma expresa. Es un
mecanismo frecuente en la lítotes o atenuación, en la ironía y en el eufemismo, y está vinculado a la definitio. Ejemplos: el techo del mundo =
la cumbre del Everest; el rey de los animales = el león; dio su último suspiro = murió; no pocos = muchos (lítotes); el Supremo Hacedor = Dios; el abajo firmante = nombre propio.
Empleo de proverbios y refranes. Alegoría. Alusión Proverbios y refranes expresan de forma lacónica una idea profunda:
Ojos que no ven, corazon que no siente. Cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo.
La alegoría expresa ideas abstractas a través de imágenes concretas.
Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. Pobre barquilla mía (barquilla por alma), entre peñascos rota
(peñascos por dificultades), sin velas desvelada (desvelada por frágil y endeble) y entre las olas sola (olas por peligros).
En estos versos de Lope de Vega vemos cómo el poeta encadena una
sucesión de metáforas para ilustrar los obstáculos que la vida nos plantea.
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Es una sucesión de imágenes a partir de metáforas concretas que se constituyen en una alegoría de un aspecto del mundo.
La alusión es una figura retórica que consiste en hacer referencia a un hecho o realidad sin nombrarlo. La alusión, es decir, un enunciado cuya plena comprensión supone la percepción de su relación con otro
enunciado al que remite necesariamente tal o cual de sus inflexiones, no perceptible de otro modo.
Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales
que a Jove fue disfraz y fue vestido;
que un tiempo endureció manos reales
y detrás de él los cónsules gimieron
y rumia luz en campos celestiales…( Fco. de Quevedo).
La alusión se basa en la común experiencia y conocimientos
compartidos del autor y el recipiente.
Tema 3. Figuras de contraste o énfasis
La ironía se basa en una realización simultanea de dos significados
lógicos – el denominativo y el contextual. Ambos significados están en la oposición:
Será divertido encontrarse en un país extranjero sin in duro en el
bolsillo.
También se aplica el término cuando una expresión o situación parece incongruente o tiene una intención que va más allá del significado más
simple o evidente de las palabras o acciones.
La función más frecuente de la ironía consiste en críticas, a diferencia
del humor. A menudo se utiliza en las obras donde se trata de los
problemas psicológicos o sociales. La ironía, también conocida como sarcasmo, es una figura retórica que da a entender, en una frase seria con
tono burlesco, lo contrario a lo que se dice.
En unos casos la ironía es evidente. En otros, en el lenguaje hablado, utilizamos la entonación, la expresión de la cara, gestos, etc. En el lenguaje escrito, la intención irónica se explicita con un signo de exclamación encerrado entre paréntesis, mediante comillas, con un
emoticono, etc.; aunque también existe un signo de ironía propiamente dicho (؟), propuesto en el s. XIX por el poeta francés Alcanter de Brahms,
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