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Стилистика испанского языка. Курс лекций и задания для практических занятий. Учебное пособие

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1) la lengua literaria en una época determinada de su desarrollo;
2) el lenguaje poético como una forma especial de comunicación que
tiene sus propias regularidades;
3) las particularidades del estilo de un escritor que representan un
cierto sistema que se diferencia de otros sistemas.
Sin embargo, son amplias tambien las divergencias; a éstas se debe que ambas disciplinas puedan considerarse como autónomas en la filología:
Mientras la estilistica lingüística aborda el estudio del estilo literario como un fenómeno colectivo, común para toda la nación en todo período de su desarrollo, la crítica literaria valora las particularidades del estilo de un escritor determinado. En otras palabras, basándose en investigaciones particulares, la lingüística intenta buscar regularidades generales del estilo literario.
La estilistica literaria se enfrenta con la concepción del mundo que tiene el escritor, con su actitud hacia la vida, sus ideas sobre el régimen
social, comprensión de las leyes del desarrollo social, etc., lo que no es objeto de la estilística lingüística.
Así, la estilística lingüística estudia estilos del lenguaje, su establecimiento y desarrollo; naturaleza psicológica de recursos estilísticos: metáforas, metonimias, hipérboles, etc.; dos manifestaciones básicas del lenguaje – hablado y escrito, coloquial y literario.
La estilística literaria investiga la visión individual del autor; géneros literarios bien conocidos (p.ej. fábulas, historias, novelas, piezas, etc.); composición de obras literarias, textos artísticos.
Estilística fonética VS Estilística morfológica VS Estilística léxica VS Estilística sintáctica
Se sabe muy bien que la teoría lingüística está naturalmente
subdividida en una serie de ramas que corresponden a diferentes niveles
de la lengua. Son fonética, morfología, léxico y sintaxis. Cada nivel posee su propia unidad básica que lo representa de la mejor manera. Son fonema, morfema, lexema y oración respectivamente.
Tal subdivisión implica paradigmática mientras que las secuencias de unidades implican sintagmática. Recordamos que la estilistica no se asocia a un nivel lingüístico concreto sino que se refiere a todos los niveles a la vez. Por lo tanto, los conocimientos estilísticos son sincréticos en su esencia.
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Sin embargo, investigando fenómenos lingüísticos, partimos del
análisis más o menos exacto y así subdividimos artificialmente la estilística
en unas subramas separadas que corresponden a diferentes niveles del
idioma. Así, destacamos la fonética estilística, la morfología estilística, la lexicología estilística y la sintaxis estilística. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre éstas y las ramas generales?
Mientras que la fonética general tanto teórica como práctica examina
el total sistema articulatorio y auditivo del lenguaje, la fonética estilística
presta atención a los rasgos específicos que forman sublenguajes
describiendo las variantes de pronunciación, entonación, acento, las cuales se emplean en diferentes tipos del discurso estilísticamente marcado.
La morfología general examina morfemas y sus significados
gramaticales en los términos más generales. Por otra parte, la morfología estilística se interesa por formas y significados peculiares para
sublenguajes y los compara con los neutrales, comunes para todas las esferas de la comunicación.
La lexicología estilística estudia la diferenciación estilística del
vocabulario. No investiga los patrones de construcción de palabras (sección
de la lexicología clásica) excepto los casos cuando se trata de modelos típicos para ciertos sublenguajes. Los vocablos se utilizan no sólo en su significado denominativo, sino también poseen connotaciones y, por lo
tanto, pueden expresar la actitud personal del hablante (negativa o positiva)
y su evaluación de cierto objeto. Esas connotaciones emocionales o evaluativas corresponden al campo de la estilística. La estilística lexicológica estudia los principios según los cuales se emplean las palabras y sus combinaciones para cumplir una función expresiva. El análisis etimológico se hace estilísticamente relevante sólo cuando tropezamos con la así llamada etimología viva o cuando el origen de las palabras se siente bien por un hablante mediano y cumple una determinada función estilística. En cuanto a tropos – metáforas, metonimias, epítetos – éstos no pertenecen al campo de la lexicología, son términos de la semasiología o semántica (ciencia de
significados) y de la onomasiología u onomástica (ciencia de nominaciones).
La sintaxis general analiza combinaciones de palabras y oraciones, su
estructura y reglas de la construcción. Sin embargo, la sintaxis estilística examina las construcciones que se encuentran en diferentes tipos del
discurso, estudia su frecuencia y peculiaridades. La estilística oracional
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(estilística sintáctica) estudia los valores de oraciones, su estructura, así
como textos de diferentes tipos y habla corriente.
De todos modos, siempre debemos darnos cuenta de que el término estilo presupone dos aspectos principales. De un lado, la frecuencia del uso de recursos expresivos. De otro lado, los estilos funcionales que corresponden a diferentes situaciones de comunicación humana.
Estilística expresiva VS Estilística funcional
Por otra parte, hay que tomar en cuenta que la teoría entera del estilo
se divide en dos secciones amplias, aunque no iguales:
- la estilística expresiva (la teoría de recursos estilísticos, tropos,
etc.);
- la estilística funcional (la teoría de cómo los recursos mencionados
arriba se incorporan en los enunciados formando diferentes estilos: prosa
científica, documentación oficial, textos publicísticos, artículos periodísticos, poesía y literatura artística).
Estilística sintagmática VS Estilística paradigmática
En lingüística pueden distinguirse, al menos, tres acepciones del término “paradigma”:
1. Con el significado etimológico de arquetipo, un paradigma es un
modelo, y aplicado en este sentido a la lingüística, se llama paradigma a cada uno de los modelos, incluidas todas sus formas, de la flexión nominal (declinación) y verbal (conjugación). Por ejemplo, en latín los nombres se
declinan siguiendo uno de los cinco ‘paradigmas’, y en español los verbos regulares se conjugan de acuerdo con tres ‘paradigmas’ o modelos.
2. Con el significado científico de paradigma introducido por Thomas
Kuhn (1975).
3. Como miembro solidario de la dicotomía paradigma / sintagma.
F. de Saussure estableció en el Curso de Lingüística General que todas las unidades (fonológicas, morfológicas, semánticas, etc.) de una lengua están vinculadas entre sí formalmente por medio de dos tipos de
relaciones: relaciones asociativas y relaciones sintagmáticas.
Las primeras, son de tipo vertical y se llaman relaciones
paradigmáticas.
Las relaciones sintagmáticas se basan en el carácter lineal del lenguaje, mantienen las unidades lingüísticas de un mismo nivel en la sucesión de la
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cadena hablada o escrita. Estas relaciones son complementarias de las
anteriores, son de tipo horizontal, ya que necesitan la alineación de un
elemento al lado del otro; el valor de cada unidad o elemento viene dado por el contraste con los elementos que le preceden y los que le siguen.
Un paradigma es un conjunto de unidades que pueden conmutar
entre sí, es decir, que pueden manifestarse en el mismo contexto y, por
tanto, las unidades de un paradigma están en oposición, o sea, rivalizan por manifestarse en el sintagma. Éste se define como conjunto de unidades del mismo nivel lingüístico que se encuentran en la relación de contraste.
Los paradigmas y los sintagmas están sometidos a dos operaciones: la
elección y la combinación. En el habla o actuación comunicativa, todo
interlocutor elige una unidad de entre las que constituyen el conjunto del paradigma y la combina en el sintagma con la unidad siguiente de otro paradigma.
Los elementos del paradigma están en oposición: el valor de cada
elemento aparece en oposición a los demás del paradigma. Así, si digo
que he obtenido un notable, excluyo sobresaliente, aprobado y suspenso,
pues los cuatro términos pueden ocupar esa posición, forman un
paradigma a nivel semántico. El paradigma constituye un conjunto cerrado o acabado en sincronía.
Las relaciones sintagmáticas son directamente observables, están en presencia, mientras que las relaciones paradigmáticas hay que intuirlas, están en ausencia. Esto equivale a decir que ambos tipos están en interdependencia. Toda unidad lingüística está simultáneamente dotada de valor contrastivo por relación sintagmática y de valor oposicional por relación paradigmática.
Las relaciones sintagmáticas están prefijadas en el código lingüístico
de cada idioma por reglas que establecen las combinaciones que son
posibles entre los signos, así como el orden en que les está permitido
aparecer. Es importante tener en cuenta que dos unidades lingüísticas no pueden aparecer al mismo tiempo en el mismo lugar de la cadena
hablada, y, por eso, su posición en ella es significativa. Esto concierne a todas las unidades lingüísticas, desde la mínima, el fonema, a las unidades superiores, como es el caso de la oración. Así es que, en el momento en
que formamos una cadena hablada, es posible elegir entre varios signos
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que pueden cumplir una misma función, es decir, que mantengan la misma relación con los restantes elementos de una cadena.
En la frase Te pido, te ruego, te suplico – la misma idea se repite tres
veces, pero notamos diferentes matices: 1) neutral, 2) emocional, 3) el
más fuerte desde la perspectiva emocional. En combinaciones como la vida y la muerte, la paz y la guerra, amor y odio marcamos un juego de
significados basado en el contraste. También debemos mencionar oxímorones – una tortura dulce, un muerto vivo.
En resumen, se puede decir que los términos sustitución y oposición
están relacionados con el ‘paradigma’, y los de contraste y combinación
con el sintagma.
Hay dos ramas de la estilística: la de unidades (paradigmática) y la de
secuencias (sintagmática). Aquella estudia palabras separadas, tropos,
etc. y ésta – sus combinaciones. La estilística paradigmática se fija en la opción entre las unidades marcadas y las neutrales. La estilística sintagmática se concentra en la interrelación de palabras vecinas.
Estilística semántica VS Estilística onomástica
A pesar de ser morfemas, palabras y oraciones, todas estas unidades
lingüísticas poseen sus propios significados. Por ello, el problema del significado es muy importante para la estilística puesto que muestra cómo una organización de unidades no habitual y no estandartizada puede llevar a la aparición de nuevos significados o matices. Así, una nueva estructura semántica a veces inesperada se forma para una unidad bien
conocida.
En lo que concierna al nivel fonético, tampoco debemos excluirlo del análisis estilístico del habla corriente pues muchas veces las unidades fonéticas se usan con el propósito de reflejar cierto significado o su matiz (p.ej. los modelos de entonación que corresponden a interrogación, exclamación, afirmación, indignación, etc.).
No debemos olvidar que los significados, a diferencia de las unidades con los significados, no forman niveles del idioma. Son ideas, nociones,
conceptos, imágenes mentales, o sea abstracciones en comparación con
las manifestaciones materiales de sus portadores. Los significados se asocian a las unidades – morfemas, palabras, oraciones – pero este
vínculo no es rígido, dado para siempre. Podemos transmitir cierto significado a través de varias formas de un nivel o de diferentes niveles.
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P.ej. el prefijo des-, preposición sin, expresión privado de, oración que no posee. No obstante, grande no es igual que graaaande, chica no es lo mismo que chiquita (actitud personal).
Por eso la semántica (que está estrechamente ligada a la estilística) es
una ciencia de todos los niveles. La onomástica, también.
La diferencia principal entre la semántica y la onomástica radica en el hecho de que en el primer caso optamos por nuestro análisis una unidad (morfema, palabra, oración) e investigamos la estructura semántica que posee. Sin embargo, hablando de la onomástica, tratamos el problema de la opción de unidades lingüísticas usadas para nombrar objetos extralingüísticos – cosas, propiedades, relaciones, etc.
Así, el enfoque semasiológico conviene mejor para analizar las unidades separadas, sus cambios históricos, extensión o apretamiento de sus significados, cambios metafóricos o metonímicos, etc. Este enfoque está ligado a la paradigmática.
Por lo contrario, el problema de qué palabra u oración fue optada para caracterizar cierto objeto en el discurso o en el texto, cómo cambió el significado del nombre que se había usado en referencia al objeto no habitual – todo eso pertenece al campo de la onomasiología que implica la sintagmática.
Estilística de la expresividad VS Estilística de la desviación VS Estilística de la elección
En la tradición lingüística española se destacan tres grandes dimensiones en la estilística: la estilística de la expresividad, la estilística de la desviación y la estilística de la elección. La estilística de la expresividad nos revela los valores añadidos que surgen cuando las palabras y, por supuesto, las construcciones sintácticas y las pautas fonéticas, actúan entre sí influyendo unas en otras. La estilística de la
desviación intenta explicar las metáforas y todo tipo de fenómenos en los que se perciba un alejamiento de la norma. La estilística de la elección nos ayuda a descubrir recurrencias, propensiones, en suma, preferencias,
y a evaluar los efectos desempeñados por cada uno de los artificios lingüísticos.
Para llevar a cabo el análisis estilístico debemos empezar por el nivel más bajo, cuyas unidades no tienen significado concreto, hablamos de la fonética y como ésta puede formar el estilo. Después la lógica de la
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investigación debe avanzar con el valor estilístico de morfemas, palabras y
finalmente combinaciones de palabras, o sea frases y oraciones.
Debemos siempre tener en cuenta la idea sobre la doble naturaleza de
recursos estilísticos. Por una parte, se examinan desde la perspectiva paradigmática y, por otra parte, desde la óptica sintagmática.
Tareas para proyectos de investigación
1. Preparen ponencias breves sobre diferentes períodos del desarrollo
de la estilística (la Antigüedad, la Edad Media, el Renacimiento, la Ilustración, el siglo XIX, el siglo XX, la actualidad).
2. Cuenten sobre el papel de Charles Bally para el desarrollo de la
estilística.
3. Preparen ponencias breves sobre las investigaciones de E. Coseriu,
G.V. Stepanov u otros autores que tratan los principales problemas de la estilística.
4. Explique los fundamenos de diferentos métodos utilizados en la
estilística.
5. Preparen una bibliografía relacionada con la estilística del español
que además de obras clásicas debe incluir labores contemporáneas.
6. Componen un glosario de los términos básicos de la estilística.
7. Elaboren un esquema que represente diferentes subramas de la
estilística.
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MÓDULO 2. ESTILÍSTICA PARADIGMÁTICA
МОДУЛЬ 2. ПАРАДИГМАТИЧЕСКАЯ СТИЛИСТИКА
Tema 1. Fonética paradigmática
Antes de estudiar las unidades fonéticas desde la óptica estilística debemos prestar atención a la escritura. La cantidad de lo que un hombre
moderno lee es tan enorme que influye naturalmente en nuestro entendimiento del idioma y del habla. Tampoco debemos olvidar de la
difusión del Internet, recursos virtuales y redes sociales.
No cabe duda de que debemos basar nuestro análisis lingüístico en el
lenguaje hablado, el cual refleja mejor el estado actual del idioma. Sin
embargo, a menudo tomamos en cuenta su representación escrita e
incluso no distinguimos entre estas dos principales manifestaciones. P.ej.,
una persona que no es lingüista por su carrera universitaria habla normalmente de las letras teniendo en cuenta los sonidos. Es lógico
debido a la abundancia de los textos escritos alrededor. Podemos encontrar las raíces de esta concepción en la Antigua Grecia, en la Poética de Aristóteles. El sabio griego tambien usa el término “letra” para referirse al sonido.
Podemos observar la influencia de la escritura en unas metáforas gráficas:
Estuvo enfatizando ELLOS como si la palabra fuera escrita con mayúsculas.
Su sonrisa tenía tanto sentido como asterisco sin una nota.
Siguió sin una coma.
Gracias a la escritura tenemos el habla audible como fija y visible, pero en el mismo tiempo la escritura ha limitado nuestra capacidad para
evaluar las propiedades puramente fonéticas. Normalmente, la ortografía no logra mostrar peculiaridades fonéticas excepto aquellos casos cuando autores utilizan así llamados “gráfonos”.
Un gráfono es una escritura de la palabra no habitual y no
estandartizada, la que muestra cierta desviación del español literario o
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pone de relieve una pronunciación enfatizada. Sin duda, gráfonos son
unidades que pueden formar el estilo. P.ej.:
¡Chiss!, ¿hay alguien arriba? ¡Cuidao la escalera! (J.L. Alonso de
Santos).
¡Venga, rápido!, ¿qu´es pa hoy? Lo guarda abuela, de verdaz. Arriba es un lío, no se ve ná.
La mayoría de los gráfonos reflejan rasgos de dialectos territoriales o
sociales, pueden mostrarnos la posición del hablante en la sociedad.
Así, podemos considerar regular que la [S] en la posición final de la
sílaba se realice como aspirada o se pierda: ehtoh amore por estos
amores (Sur de España y amplias regiones de América). La [d] intervocalica suele perderse en el habla coloquial, sobre todo en las palabras terminadas en –ado: enamorao, cuidao. La [d] final se pierde en
el Sur de España y en Hispanoamérica, o se realiza como Ө en el habla coloquial de las regiones centrales de España: Madriz, saluz, azmitir, azvertir. En el grupo -cc- se omite una [c] en la pronunciación vulgar:
correción, calefación, leción. En el habla popular de algunas regiones del
Sur de España, en Canarias y en América, sobre todo en el Caribe, se produce la confusión entre las consonantes [r] y [l] cuando aparecen en la posición final de la sílaba y final de la palabra: barcón – balcón, sarto –
salto, mujel – mujer, comel – comer (especialmente en las hablas
populares caribeñas). Las formas gramaticales también se modifican:
porfa, pa na.
La diversificación dialectal del castellano nos conduce a señalar una gran zona dialectal con una enorme tendencia innovadora (Andalucía, Canarias y América) y otra – la mitad norte peninsular – mucho más
conservadora. Entre ambas existe una zona intermedia (Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha) en las que no hay seseo ni ceceo pero existen otros rasgos meridionales.
Variedades septentrionales
A grandes rasgos, se caracterizan por la distinción entre los fonemas /s/ y /z/ y la pronunciación no aspirada de /s/ final de palabra. Sus rasgos característicos son:
1. La acentuación del posesivo antepuesto al nombre: mí libro, tú casa.
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2. Pronunciación de la –d final de palabra como –z: Verdaz, Madriz.
Igualemente se pronuncia la c en el grupo –ct-: Aztor, Reztor.
3. Perdida de la d en la forma de participio: he cantao.
El Andaluz
Se pueden distinguir dos zonas: el área oriental (Almería, Jaén, Granada, Córdoba y parte de Málaga) caracterizada por la pérdida de consonantes finales; y el área occidental, que se caracteriza por la aspiración de la h- inicial, la aspiración de –s final. El andaluz es un dialecto meridional del castellano, algunos de sus rasgos más sobresalientes son el ceceo, el seso y el yeísmo.
- El ceceo realiza el fonema /s/ como /z/: Sevilla=Zevilla.
- El seseo realiza el fonema /z/ como /s/: zapato=sapato.
- El yeísmo confunde el sonido de la letra y con la ll: calle=caye.
- El fonema africado /ch/ se pronuncia fricativo: mushasho.
- Neutralización de líquidas implosivas: er cielo.
- Caída de oclusivas sonoras intervocálicas: Graná, miaja.
- Apócope de la –d final: verdá.
El Canario
Tiene muchos rasgos comunes con el andaluz debido a que Canarias
actuó como plataforma para los viajeros a América. Al mismo tiempo, recibe también las influencias lingüísticas del otro continente, por eso hay una importante similitud en la entonación con algunas variedades americanas. El canario comparte con el andaluz: el seseo, la aspiración de
-s implosiva, el yeísmo y la neutralización de -r y -l implosivas. El canario se caracteriza además por:
- La aspiración de h- inicial y –s final de sílaba.
- La pronunciación de ch- casi como y: muyayo.
- Confusión de r y l al final de sílaba: calpintero.
El Murciano
Sus rasgos más característicos son:
- Seseo, sobre todo al final de sílaba: lus, asento.
- Se caracteriza también por la aspiración de -s implosiva: ehpada en
lugar de espada.
- Confusión -r y -l implosiva: galganta.
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