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Практикум по истории испанского языка. Manual de la historia de la lengua española

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Tariq ben Ziyad, a pesar de pactar con los traidores cristianos, no en­tregó la corona visigoda a los hijos de Witiza sino que decidió disfrutar del triunfo en provecho propio y en nombre del Califa de Damasco. Perpetuó su nombre en el Peñón da Gibraltar que deriva de «gebal Tarik» (montaña de Tarik). Al penetrar en la Península los musulmanes ocuparon casi todo el territirio ibérico, salvo algunas regiones del Norte. En el año 718 en un pueblo llamado Covadonga sitio cerca de Oviedo tuvo lugar una batalla en la cual las tropas moras encabezadas por el general Al-Kamah sufrieron una contundente derrota frente al rey asturiano don Pelayo (descendiente del rey visigodo Rodrigo). Esta histórica batalla dio inicio a la Reconquista que duró hasta nales del siglo XV. En el año 1492 tienen lugar cuatro acontecimientos que, no siendo de igual valor histórico, dejaron huella en la sonomía del idioma español. A principios de enero de dicho año termina la Reconquista con la toma de Granada. Tras los moros se van expulsados del país los judíos, que no se cristianizaron. Estos se llevan consigo el idioma español que, al verse aislado, conservó muchos rasgos de aquel período. El dialecto judeo-español, o ladino, es hablado hasta hoy día en algunas regiones del Norte Africano, los Balcanes y Medio Oriente. El mismo año Cristóbal Colón descubre el Nuevo Mundo, y Antonio de Nebrija publica su primera gramática castellana. Desde ese momento empieza un nuevo período en la historia de España y su lengua.
II. Ejercicios
1. ¿En qué consiste la diferencia entre la evolución y la historia de la
lengua?
2. ¿Qué lugar ocupa el castellano entre otros idiomas? Da una característia
breve de algunas lenguas.
3. ¿Cuáles son los tipos de variación lingüística?
4. ¿Qué tres condiciones han de cumplirse para que se produzca un “cambio fonético regular”? Explica los fenómenos de asimilación, disimilación, metátesis, síncopa, apócope, aféresis, epéntesis, prótesis, paragoge. Pon dos ejemplos de cada uno.
5. ¿Cuáles son los periodos principales en la historia del idioma? Da una característia breve de cada etapa.
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Tema 2. EL ROMANCE PRIMITIVO Y
EL CASTELLANO MEDIEVAL
I. Material adicional
1. Su(b)strato, superstrato y adstrato
Acción del su(b)strato – Lenguas que había antes de la romanización. El substrato tendrá una gran importancia en el desarrollo de la lengua latina. Contribuirá al desarrollo del latín en cada una de las regiones.
El substrato de cada región determinará cómo será el tipo de lengua que a cada región se desarrolle.
Adstrato – lenguas vecinas territorialmente a las cuales el latín no se superpuso.
Superestrato – lenguas de los pueblos que más tarde habitaron los territorios romanizados.
La inuencia del adstrato y el superestrato se limita esencialmente al léxico. En contadas ocasiones encontramos inuencias que afecten a la gramática. Eso se debe a que se da una penetración menor. La facilidad de los elementos léxicos para pasar de una lengua a otra hace que los lingüistas se basen solo en factores gramaticales.
Vascones, cántabros, astures quedan al margen de las grandes corrientes culturales. Su lengua es un antecedente remoto del vasco actual. La población no se romanizó y conservaron su propia lengua, la cual inuía sobre el latín de las regiones de alrededor. Inuirá después sobre las lenguas románicas que se desarrollaron en esta zona: el castellano y el leonés sobre todo y en menor grado el catalán y el aragonés.
La lengua autóctona (lengua cántabra) retrocede en extensión. En las zonas donde fue sustituida por lenguas románicas, la lengua cántabra es un sustrato. En las regiones donde no se deja de hablar la lengua es un adstrato (lengua que convive con otra).
La península ibérica es la única región de Europa donde sobrevive como lengua viva y hablada un idioma prerromano y preindoeuropeo: el vasco, de estructura completamente diferente a las lenguas indoeuropeas. Parece que el vasco habría de ser emparentado con las lenguas caucásicas. Se piensa que el vasco es continuación de uno de los pueblos más antiguos de la península.
Hay una tendencia atribuida al sustrato cántabro: f > h. Esta tendencia distingue el castellano de casi la práctica totalidad de lenguas románicas. Algunos estudiosos se muestran contrarios a esta hipótesis pero la mayoría piensa que este fenómeno es debido al sustrato cántabro-pirenaico.
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Sustrato ibérico (o íbero). Las lenguas ibéricas no dejaron improntas muy profundas en el latín probablemente porque fue una zona que se romanizó muy rápidamente. Han quedado elementos léxicos , términos relacionados con la fauna, la ora y el relieve geográco.
Los íberos, sobre todo los del interior tuvieron inuencia en la lengua cántabro pirenaica, básicamente en el léxico (iber > ibai (vasco) / ibi
-ciudad- > uli (vasco).
Teoría del vasco-iberismo (Schuchardt, Humboldt). En época prelatina, en la península ibérica se hablaba una sola lengua, la lengua ibérica, de la que derivaria el vasco actual. Esta teoría está superada. El íbero era la lengua más extensa pero no la única.
Se descifra el léxico íbero. Tovar organiza un corpues léxico del íbero de más de mil palabras. El vasco vivió el momento de máxima extensión en el s. V d. C pero a partir de este momento empieza a retroceder. Parece que ya en época romana era una lengua con recesión. El vasco, como lengua queda aislado.
No tiene lengua madre ni lenguas hermanas. Los primeros testimonios escritos del vasco son de la época moderna.
En las lenguas románicas de la península hay bastantes elementos que se pueden atribuir con probabilidad al sustrato ibérico. Entre las palabras documentadas en latín peculiares de la península ibérica podemos nombra arrugia > arroyo (arroio en portugués). Esta misma palabra la encontramos también en vasco.
Hay otros elementos de sustrato preromano en la península ibérica.
Cuniculum > carejo > carril
plumbum > plan
barrancum > barranco
cosculium > coscojo
Estos términos se latinizaron y formaron parte del léxico común hispánico y se entendieron por toda la península.
Sólo se puede aventurar un origen ibérico para aquellas palabras no indoeuropeas que están indocumentadas por primera vez en el área ibérica. No podemos saber seguro que una palabra sea de origen ibérico.
Adstrato – el griego es un ejemplo de lengua de adstrato allí donde la romanización lingüística no se impone del todo y las dos lenguas (latín y griego) se hablan una junto a la otra. El griego es, para el latín, una lengua de adstrato. El latín asimila un número muy elevado de elementos griegos ya desde antiguo. La presencia de estos elementos en escritos de carácter popular demuestra que penetran en la lengua del pueblo (no sólo en la clase culta).
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En la latinización tardía también hay un número considerable de elementos del griego. El cristianismo fue uno de los factores más potentes para introducir en la lengua latina hablada una serie de elementos griegos nuevos. Ej: > parabole. Esta palabra la encontramos dentro de la terminología retórica, pero sale de ella cuando se usa por los cristianos y adquiere el sentido de parábola, ejemplo, predicación de la vida de Jesús. Poco a poco va adquiriendo el sentido más general de palabra, que sustituye en toda la Romanía al elemento que signicaba palabra (verbum). El verbo que deriva de parabole (parabolare) substituye en gran parte de la Romanía al verbo que signicaba hablar (loquor). Parlar / parler / parlare / hablar (un caso más de conservadurismo de la Hispania).
Superestrato: formado por las lenguas germánicas en la Romania occidental y en la oriental por las lenguas eslavas.
2. Características del romance ibérico
La teoría del cientíco alemán G.Grober. aún habiendo sido criticada y no sin razón, ofrece bastantes explicaciones de aparición en los romances de diferentes elementos arcaicos propios de uno u otro periodo histórico. Así, pues, en el latín ibérico se conservaron algunos arcaísmos que habían caído en desuso en el latín clásico y no guran en otros idiomas romances fuera de la península:
Demagis → demás, percontari → preguntar, campsare → cansar.
Algunas palabras además del español se conservaron en la lengua rumana que también, estando en la periferie del mundo románico, se desarrollaba en condiciones especiales y conservaba formas arcaicas o periféricas:
Masa (rum) ← mansa → mesa (esp)
Arina (rum) ← arena → arena (esp)
Aa (rum) ← aare → hallar (esp)
Sin duda alguna, hubo otras razones que impulsaron la diferenciación. Por ejemplo, los portadores del latín vulgar, que incurrían en territorios ocupados, procedían de diferentes provincias itálicas. Así se explica la retención en el latín ibérico de algunas formas dialectales. R. Menéndez Pidal escribe al respecto: «Así deducimos que mientras otras provincias romanas usaban el clásico ‘cava’ (italiano y antiguo provenzal ‘cava’, etc.), en España como en otras regiones se usaba el dialectismo ‘cova’; de donde el español ‘cueva’, el portugués y el catalán ‘cova’, y el bearnés ‘cobe’».
Entre las razones diferenciativas cabe mencionar, por supuesto, las tendencias internas del desarrollo de la propia lengua latina. Una de estas tendencias fue la de prolongar muchas voces con sujo. Esta tendencia es
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señalada también por R. Menéndez Pidal y es característica del latín vulgar de varias zonas de Romania. Pero en cada región esa misma tendencia cobraba su propio cariz. En Iberia se preferían los diminitivos. He aquí algunas formas citadas por V. Grigoriev (p. 34):
Literario Vulg. dim. Esp. Apis apicula abeja
Auris aurícula oreja Acus acucula aguja Culter cultellum cuchillo
Igualmente las leyes internas de la langua determinaron la divergencia de la forma perifrástica latina «frater germanus» que pierde el determinativo casi en todas las regiones del uso menos en España donde, por el contrario, cae en desuso el propio sustantivo dándonos la forma moderna 'hermano'. Algo idéntico sucede en la época actual con la perífrasis «peso duro' que a partir del XIX diverge en su uso en España y América Latina. De ahí te­nemos dos lexemas: duro (España) y peso (A. L., Filipinas) con el mismo signicado denotativo. Eso quiere decir que el proceso no se ha parado y no se descarta que las diferencias en las variantes nacionales de la lengua española sigan acumulándose.
En las obras dedicadas al estudio del problema de la diferenciación de las lenguas romances gozó de particular atención la antes mencionada teoría del «substrato» formulada aún en 1866 por H. Schuchardt (Шyxapдт). Uno de los propagandistas de dicha teoría fue el italiano G. Ascoli que la denomi­naba «inuencia del elemento autóctono». Así, la «h» aspirada (más tarde, muda) de la «f» en el español y en algunas hablas gasconas se atribuyó a la inuencia ibera. Emilio Alarcos Llorach señala al respecto: «Parece indu­dable que ello se deba al sustrato: al igual que el vasco, la lengua prelatina (fuera o no pariente del vascuence) de la región limítrofe en que nacerá Castilla, carecía de «f» inicial, y por tanto, al oír la «f» – labiodental latina, los indígenas hubieron de acomodarla a su manera». El mismo concepto es apoyado por R. Menéndez Pidal (ej.: lius→ hijo, formosus → hermosa).
Además de la fonética, las lenguas autóctonas podían inuenciar al desarrollo del léxico español, aunque el número de préstamos asimilados por el romance ibérico no es considerable. Aún menos inuyeron dichas lenguas en el sistema gramatical (morfémico), habiendo dejado sólo algu­nos sujos: -iego (del celta), -asco (del ligur). En cuanto a otras inuencias que acompañaron y sucedieron a la romanización de la peninsula, llevan respectivamente los nombres de «adstrato» y «superstrato».
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3. Comentario del texto
Presentamos un documento referente al monasterio de San Salvador de Oña, en el norte de la provincia de Burgos. Es claramente castellano, es una carta de 1230 de la cancillería real de Fernando III por la que el rey da la razón al abad y al convento de San Salvador de Oña sobre la demanda interpuesta contra éstos por la mujer de un tal Garci Ferrera acerca del molino de Santa María de la Muela.
Ofrecemos una transcripción paleográca que respeta las grafías del documento, así como el uso de mayúsculas y minúsculas, la puntuación y la unión y separación de palabras, ya que el principal interés reside en la grafía, como hemos indicado. Nuestra intervención se limita a la resolución de las abreviaturas. El signo “&” representa el “signo tironiano”, que servía de nexo copulativo (et, e o y). Anteponemos en el comentario el análisis del nivel léxico para facilitar la comprensión del texto.
Archivo Histórico Nacional, sección Clero, carpeta 284, 9
Ferrandus dei gratia Rex Castelle & Toleti. Omnibus hominibus hanc car-tam uidentibus Salutem & gratiam. Fago uos (2) saber que por la de­manda que demandauan la mugier de Garci ferrera & sos ios al abbad & (3) al co nuento de Onna del molino de Santa maria de la muela & de las heredades que dizien que (4) eran compradas de fuera de termino: que con otorga miento & con plazemiento del Abbad & del conuento (5) de Onna de la una part. & de la otra parte con plazemiento & con otorgamiento de la mugier de Garci (6) ferrera & de so jo el maior Alfonso garcia que lo otorgo ante mj: mande lo yo pesquerir con plaze (7) miento de amas las partidas & falle por pesquisa derechera que aquel molino & aquellas hereda (8) des sobredichas que deuien seer del Monesterio de Onna derecha mientre. & di por caydos a jos de (9) Garci ferrera & a sos herederos: & que auien uençudo el Abbad & el conuento de Onna. Ond mando (10) yo que lo ayan libre & quito. & nunqua mas respondan por ello a jos de Garci ferrera nj a qui (11) lo suyo heredare. E por que los otros sos jos de Garci ferrera Pedro garcia. & Sancha garcia (12) & Mari garcia no eran de edad de otor­gar: fueron adores ante mj dona Teresa su Auuela & (13) ferrand moro que quando fueren de edat: que los fagan uenir a otorgamiento. Facta carta apud (14) scriuano Andrea de arroyo, xxv. die Januarij. ERA. M.cc.Lx. octaua.
Análisis
Lo primero que llama la atención es que el comienzo del do cumento, idéntico a todas las cartas de este tipo, está en latín, pues tiene un carácter formulario, mientras que el cuerpo del documento, que desarrolla el
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contenido especíco, aparece en castellano, para que pueda ser comprendido por todos. La datación sigue la era hispánica, que parte de la conquista de Hispania por Augusto en el año 39 a. C, por lo que hay que restar 38 años a la fecha que aparece. A partir del siglo XIV empieza a añadirse la datación por la era cristiana, esto es, la que toma como referencia el año del nacimiento de Cristo, y será la única desde el siglo XV.
– Léxico
Predomina el vocabulario jurídico. Palabras que ya no se emplean son pesquerir ‘averiguar, hacer pesquisas’; (pesquisa) derechera ‘verdadera, justa’; dar por caídos ‘dar por vencidos’; aver libre e quito, expresión formularia que equivale a ‘libre y sin cargas u obligaciones’; partidas ‘partes’.
– Grafía
La grafía del documento es idéntica a la “norma alfonsí”, paradigma de la escritura castellana medieval, lo que nos indica que ésta continúa los usos grácos de la cancillería de Fernando III. Como consonante, y se utiliza para la mediopalatal (yo, ayan, suyo...), con la única excepción de maior, resto de una tradición más arcaica en la que y apenas se había desarrollado. La sibilante prepalatal sonora se escribe i-j, g (io, jo, mugier), mientras que no hay ningún ejemplo de sorda. En las sibilantes dentoalveolares se respeta la distinción sorda (c, ç) y sonora (z), reservando ç ante vocal no palatal: Garci, vençudo / dizien, plazemiento. La palatal central se representa siempre ch (Sancha, derechera) y la nasal, nn (Onna ‘Oña’), sólo una vez con n simple (dona ‘doña’). La doble b de abbad fue normal hasta siglos después, tanto en esta palabra como en sábbado.
– Fonética
El vocalismo muestra las soluciones características del castellano. Diptongan las breves latinas (-miento, -mientre, mugier, Muela, avuela), salvo convento, que ha sido la forma triunfante. En mugier la vocal no ha sido absorbida por la consonante palatal. Hay apócope extrema en part, Ferrand y ond. Como hemos podido observar en el apartado dedicado a la grafía, las evoluciones consonánticas de palatales y sibilantes son las propias del castellano medieval, con oposición de sonoridad.
– Morfosintaxis
Se mantiene el participio en -udo (vençudo ‘vencido’). Se respeta la distinción entre el posesivo masculino (so jo) y el feme nino (su avuela). El artículo precede a otros determinantes: los otros sos jos, la una part, pero no se usa el artículo ante sustantivo plural en di por caídos a jos de
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Garci Ferrera. Se emplea el relativo qui sin antecedente para personas, y que para cosas. El imperfecto presenta la forma en -ié (dizién, avién). La
oración nunca comienza por un pronombre átono: fago vos saber ‘os hago saber’, mandé lo yo pesquerir ‘mandé investigar’. Es un rasgo general de la lengua medieval la repetición de la conjunción completiva que: Fago vos saber que (...) que con otorgamiento; que cuando fueren de edad que.
II. Ejercicios
1. ¿Qué periodo abarca la denominada “época de los orígenes” del
romance? Caracterízala.
2. ¿Qué dialectos surgieron de la fragmentación del protorromance en
esa época?
3. ¿Qué obras son consideradas uno de los primeros y más importantes testimonios de escritura vernácula en España? Caracterízalas como obras literarias.
4. ¿Qué diferencia hay entre sustrato, superstrato y adstrato?
5. Analiza el texto según el ejemplo dado. Es un documento de 1237 en el que el abad del convento, don Miguiel, libra a sus vasallos de la Nuez de río Urbel de hacer las sernas (faenas agrícolas realizadas para el señor).
Archivo Histórico Nacional, sección Clero, carpeta 285, 6
Sabuda chosa sea e maniesta a quantos esta karta uieren. ke jo don Michael por la gracia de dios abbat de Onna. & el conuiento des logar absoluemos e lessamos a uos (2) nuestros uassallos de la nuez de rio de vrbel. ke sodes agora, e alos ke seran sienpre hi moradores. las sernas ke fata aqui nos faziedes en quinze quinze dias. ke nunqua (3) uos las demandemos deste dia en adelant. ni nos ni los qui uernan de pues de nos. ni fagades nunqua serna por premia. E uos ke nos ajudedes sienpre dos dias kada un anno. (4) unu a senbrar. e otro a trillar. con cuerpos e con bues e con bestias. el qui ouiere jugu de bues o de bestias ajude con ell. & el qui ouiere un bue do bestia ajude con ell. & el quj (5) non ouiere bue. o bestja. ajude nos con so cuerpo. e fazet la lauor bien e leal mientre & el quj touiere la nuestra chasa. deuos kada un dia destos. a kada unu de uos. dues libras (6) de las del cuende don Sancho. la una de trigo e la otra de comunna. e ujno a jantar. e un conducho condido. con sayn. o con man techa, o con keso. Atal pleytu uos fazemos esta (7) mercet & est lessamiento de las sernas. ke qual sequier de uos. o de los ke seran. ke ouiere iugu de bues. o de bestias. o si ouiere heredat pora ell. ke nos de kada un anno. dos almudes (8) de pan. ell unu de trigo. & ell otro de ordio. & un sueldo de dineros, si fueren los bues do las
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bestias tales con ke pueda omne labrar. El qui ouiere un bue. do bestia con ke pueda (9) labrar. o heredat pora un bue. denos kada un anno. un almud e medio de pan. lo medio de trigo, elo medio de ordio. e nuef dineros. Ell açadero denos kada un anno. un almud de pan (10) el medio de trigo. & el medio de ordio. & sex dineros.
Vídeo
“El Cantar del mío Cid”: fechas importantes, el problema de identicar
al autor, el contenido y análisis.
Después del video:
1. ¿Cuándo se copia?
2. ¿Quién es el copista?
3. ¿Quién es el autor?
4. ¿Quién era el verdadero Cid?
5. ¿Por qué tiene tres partes el cantar?
6. ¿Cómo es el estilo del cantar?
Tema 3. FONÉTICA
EL VOCALISMO
I. Material adicional
1. Sistema vocálico del latín clásico
La cantidad vocálica
El latín clásico tenía un sistema de diez fonemas vocálicos, denidos por el lugar de articulación (anteriores o palatales, centra les y posteriores o velares), el grado de abertura o posición de la lengua (cerradas o altas, medias y abiertas o bajas) y la cantidad (largas y breves). Según el lugar y la abertura, se distinguían cinco vocales, las mismas que tiene el español, pero el número de fonemas se multiplicaba por dos debido a la existencia del rasgo distintivo “cantidad”, que diferenciaba las vocales largas (¯) de las breves (˘), rasgo que no se reejaba en la escritura. La cantidad fonológica se traducía en la realización fonética en una mayor duración de las vocales largas y una menor de las breves, y conllevaba otros rasgos asociados, como el timbre y la tensión, de manera que toda vocal larga era cerrada y toda vocal breve, abierta, a excepción de las vocales Ā-A, a las que correspondía el grado máximo de abertura.
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El sistema vocálico, con la representación fonológica de cada elemento,
sería el siguiente:
Anteriores Centrales Posteriores Cerradas Ī /i:/ I /i/ U /u/ Ū /u:/ Medias Ē /e:/ E/e/ O /o/ Ō /o:/ Abiertas Ā /a:/ A /a/ Esta distinción entre vocales breves y largas permitía diferen ciar
palabras, como se observa en los siguientes casos:
pĪlum ‘jabalina’ pilum ‘pelo’ lĒvis ‘liso’ levis ‘leve’ lĀtus ‘ancho’ latus ‘lado’
Ō
s ‘boca’ os ‘hueso’
fris ‘del ladrón’ furĪs ‘estás furioso’
No obstante, las vocales breves eran mucho más frecuentes que las largas, y la oposición sólo era pertinente en las sílabas tónicas o en las nales. Además, la distinción tendía a neutralizarse en determinadas posiciones; así, en los hiatos la primera vocal era siempre breve
(scĪre ‘saber’, pero sciŌ ‘sé’), en las sílabas trabadas por consonante la vocal solía hacerse breve, y en posición nal de palabra se mantenía la oposición sólo en las vocales A y E
(malĒ ‘mal’, adverbio, frente a male ‘malo’, vocativo).
Aparte de estos diez fonemas vocálicos, el latín clásico poseía tres
diptongos:
AE /ai/, oE /oi/ y au /au/.
La naturaleza del acento
El acento en latín era tonal o musical, es decir, la sílaba tónica era más alta que las restantes; por el contrario, el acento del español es de intensidad, de tal forma que la diferencia entre sílaba acentuada y sílaba átona se traduce en la mayor fuerza o energía con la que se articula la primera.
En el latín clásico el acento no servía para diferenciar palabras, dado que su posición en la palabra venía determinada por la naturaleza de las dos últimas sílabas: no existían palabras agudas, pues en las palabras de dos sílabas el acento siempre recaía sobre la penúltima, y en las de más de dos sílabas, se acentuaba la antepenúltima si la penúltima era breve o “ligera” (sílaba libre con vocal breve) y en la penúltima si ésta era larga o “pesada” (sílaba libre con vocal larga, diptongo o sílaba trabada, incluidas las geminadas). Veamos algunos ejemplos de palabras de más de dos sílabas, con indicación de la división silábica y de la vocal tónica:
Con penúltima ligera Con penúltima pesada
pá-gi-nA ‘página’ li-be-rĀ -le ‘relativo a un hombre libre’
mu-lí-e-re ‘mujer’ bal-láe-na ‘ballena’
só-li-du ‘sólido’ ta-bĒr-na ‘taberna’
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