- •Malformaciones congénitas del oído externo: Malformaciones del pabellón auricular:
- •Malformaciones del conducto auditivo externo (cae):
- •Traumatismos del pabellón auricular:
- •Celulitis o erisipella:
- •Policondritis recidivante:
- •Cuerpos extraños en el cae:
- •Otitis externas circunscritas:
- •Otitis externa difusa:
- •Otitis externa maligna (examen):
- •Otomicosis:
- •Eczema de conducto auditivo:
- •Otitis media con derrame:
- •Otitis media aguda infecciosa:
- •Miringitis bullosa:
- •Otitis medias aguda necrosante:
- •Otitis media aguda en el lactante:
- •Otitis medias agudas recurrentes:
- •Omc simple:
- •Omc osteítica:
- •Omc tuberculosa:
- •Omc colesteatomatosa o colesteatoma:
- •Extracraneales (o intratemporales): mastoiditis:
- •Petrositis:
- •Laberintitis:
- •Intracraneales o extratemporales:
- •Absceso extradural:
- •Absceso subdural:
- •Meningitis otógena:
- •Absceso cerebral o cerebeloso:
- •Infección del seno lateral:
- •Otitis adhesiva:
- •Timpanoesclerosis:
- •Otosclerosis (examen):
- •Secuelas de las omc:
- •Ototoxicidad:
- •Sordera súbita
- •Tipos de presbiacusias:
- •Trauma acústico:
- •Hipoacusia infantil o sordomudez:
- •Anatomofisilogía:
- •Parálisis facial:
- •Patología tumoral del oído externo:
- •Pseudotumores:
- •Tumores benignos:
- •Tumores malignos:
- •Patología tumoral del oído medio:
- •Patología tumoral del oído interno: neurinoma del acústico:
- •Vértigo periférico:
- •Enfermedad de menière:
- •Vértigo posicional paroxístico benigno:
- •Neuronitis vestibular:
- •Laberintitis:
- •Vértigo central:
- •Fractura transversal:
- •Fractura oblicua:
Petrositis:
Infección de las trabéculas óseas de la punta del peñasco. Puede aparecer en el contexto de una OMA que se complica con mastoiditis y acaba dando una petrositis, pero es más frecuente que aparezca como una complicación de otitis media crónica sobre todo un colesteatoma que evoluciona, originando una petrositis.
Suele aparecer en temporales muy neumotizados y es muchísimo menos frecuente que la mastoiditis. Esta inflamación acaba dando lugar a una osteítis y a un empiema en la punta del peñasco y puede originar también exteriorizaciones.
En la petrositis (el absceso en la punta del peñasco), dentro de su poco frecuencia, la exteriorización más frecuente es hacia la punta del peñasco y origine el síndrome de Gradenigo: conjunción de una otitis media, diplopía por afectación del VI ppcc y presencia de neuralgia del trigémino por afectación del V ppcc. Esto se produce porque junto a la salida a través de la punta del peñasco pasan estos pares craneales. La RMN es la prueba más fiable para su diagnóstico.
También puede externalizarse hacia arriba (dando complicaciones endocraneales) o hacia abajo (dando infecciones de los espacios parafaríngeos).
Tratamiento: ATB. Si la evolución es desfavorable a pesar de la antibioterapia, el tratamiento será quirúrgico: no conviene retrasarlo ya que hablamos de una infección en el centro de la cabeza, en la base del cráneo, muy cerca del esfenoides (justo hasta el esfenoides llegan las dos puntas, los peñascos de los huesos temporales es una infección que está en el centro del meollo). Es un tratamiento agresivo con la audición: para llegar a la punta del peñasco y drenar el absceso hay que eliminar el conducto interno, con lo que el paciente se quedará sordo.
Laberintitis:
Complicación más frecuente que la petrositis pero menos que la mastoiditis.
Se trata de una infección que penetra en la cápsula ósea que rodea al laberinto. Como la mayoría de estas complicaciones, es más frecuente en los colesteatomas.
La laberintitis puede ser circunscrita (solo afecta a un fragmento del laberinto) o difusa (es lo más frecuente, se afecta todo el laberinto). También puede ser serosa (es un proceso inflamatorio) o purulenta (es un proceso purulento en el cual hay afectación tisular).
¿Qué va a tener el paciente con laberintitis? Va a presentar los siguientes tres síntomas:
Síndrome vertiginoso: vértigo muy intenso
Hipoacusia neurosensorial: incluso puede ser que no oiga nada (cofosis)
Acúfenos: ruidos generados en el oído y que sólo oye el paciente.
La laberintitis serosa (la que se debe a un proceso inflamatorio), si se trata bien puede no dejar demasiadas secuelas: como mucho puede dejar una hipofunción vestibular que se compensará y una hipoacusia neurosensorial de predominio en agudos.
Tratamiento: con ATB y sintomático (anti-eméticos para que no vomite, corticoides, etc.). El tratamiento real será el quirúrgico, que consistirá en eliminar el colesteatoma para evitar que esta complicación se vuelva a producir.
La laberintitis purulenta va a producir una necrosis tisular en el laberinto membranoso; lo que va a originar una cofosis (el paciente va a perder totalmente la audición), una arreflexia vestibular (de ese lado ya no va a tener más información del equilibrio), y complicaciones endocraneales con relativa frecuencia abscesos, meningitis… esto es debido a la comunicación a través de conductos con el espacio subaracnoideo, etc.
Tratamiento: ATB y quirúrgico: este último consistirá en la eliminación del colesteatoma y a veces puede requerir de una laberintectomía (eliminar todo el laberinto para eliminar el foco de la infección).
Otra complicación intratemporal o extracraneal es la posible aparición de una parálisis facial.
