
- •Algunas consideraciones sobre la invisibilidad de la traducción: dos visiones.
- •1. Traducciones domadoras
- •2. Apre(he)nder el significado
- •Traducción y contexto: producción de valores
- •Relación de Poder y Violencia
- •Traductor como Sujeto
- •Venuti ve en el traductor un sujeto que se encuentra influenciado por su sociedad, contexto e ideología.
- •La Extranjerización
- •Una Lectura Sintomática
- •La Fidelidad Abusiva
- •La Extranjerización como Práctica Disidente y Restauradora
- •Bibliografía:
- •Venuti, Lawrence. 1998. The Scandals of Translation: Towards an Ethics of Difference. London/New York: Routledge.
Traducción y contexto: producción de valores
Para Venuti, la traducción está ligada al lugar en el cual ha sido producida. Es decir, la traducción de un texto, el acto mismo de realizar esta traducción, envuelve intereses, objetivos, perspectivas, y otros factores que definen la forma en la cual será realizada: está inscrita en un contexto específico. Su viabilidad está demarcada por la relación que esta mantiene con las condiciones culturales y sociales bajo las cuales es producida y leída (Venuti 2004, 18).
De esta forma, la traducción es una actividad que implica la producción de un texto que sigue intereses específicos. Para Venuti, esta dinámica supone que la traducción es una actividad cultural creadora de valores (Venuti 1998, 1).
Relación de Poder y Violencia
La traducción de libros de una sociedad a otra no necesariamente implica que exista una relación equitativa, de fuerzas iguales, sino que generalmente envuelve el interés de un grupo dominante sobre la producción textual de un grupo que no es dominante. Existe una relación de poder que se caracteriza por ser una relación violenta:
“Esta relación apunta a la violencia que reside en la actividad y propósito de la traducción: la reconstitución del texto extranjero de acuerdo con los valores, creencias y representaciones preexistentes en el idioma de llegada (target language), siempre configurada en jerarquías de dominación y marginalidad, siempre determinando la producción, circulación y recepción del texto.” (Venuti 2004, 18)[2]
Esta violencia es sentida tanto en “casa como en el extranjero” (home and abroad). Por un lado (en casa) , debido al poder que manifiesta en la construcción de identidades nacionales por culturas extranjeras, lo que puede conllevar a la discriminación étnica, confrontaciones en un plano geopolítico, forma de colonialismo, terrorismo, guerra y otros. Por otro lado, el texto extranjero debe enfrentarse al canon socio-cultural, vigente dentro del discurso literario del idioma de llegada (Venuti 2004, 19).
Es decir, la violencia en traducción no sólo limita (y delimita), sino que también es creadora (poder productor, así como en Foucault), y puede asociarse con la construcción de identidades, la discriminación u otros tipos de definición de otros grupos sociales (generalmente la cultura de la cual proviene el texto de partida). De esta misma forma el texto extranjero llega a encontrarse inmerso en el universo de la cultura de llegada (la cual es dominante in situ).
Traductor como Sujeto
El traductor (y el académico dentro del campo de la traducción), como sujeto, manipula de forma inconsciente (o consciente) el texto (y su contenido cultural) cuando realiza traducciones entre diferentes espacios (Occidente/Oriente, Primer Mundo/Países en vías de desarrollo, etc.). Recurre a una adaptación del texto al “paladar” de la audiencia de llegada, construyendo imágenes que pueden reforzar estereotipos o desvaneciendo las diferencias culturales, religiosas y políticas (Gentzler 2002, 196).