
- •Algunas consideraciones sobre la invisibilidad de la traducción: dos visiones.
- •1. Traducciones domadoras
- •2. Apre(he)nder el significado
- •Traducción y contexto: producción de valores
- •Relación de Poder y Violencia
- •Traductor como Sujeto
- •Venuti ve en el traductor un sujeto que se encuentra influenciado por su sociedad, contexto e ideología.
- •La Extranjerización
- •Una Lectura Sintomática
- •La Fidelidad Abusiva
- •La Extranjerización como Práctica Disidente y Restauradora
- •Bibliografía:
- •Venuti, Lawrence. 1998. The Scandals of Translation: Towards an Ethics of Difference. London/New York: Routledge.
1. Traducciones domadoras
André Lefevere afirmaba en un artículo de 1988:
Translating aspects of one culture into another is never a simple semantic substitution. Rather, the self-images of two cultures come to bear on the matter and clash over it... Translation, therefore, can teach us about certain aspects of a culture at certain stages of its evolution.
La traducción tiende a tomar sus normas y estrategias del ambiente sociocultural en el que se realiza. En la actualidad, en la aldea global dominante, la traducción comparte una tendencia universalizadora y aglutinante al mismo tiempo: “universalizadora” porque tiende a crear una cultura global que pretende no saber de culturas y, por el contrario, “aglutinante” porque supone una mayor facilidad de creación de fuerzas culturales centrípetas en ese mundo global.
No obstante, también surgen voces que llaman a una traducción (en un sentido más amplio) extranjera en la que se recojan voces nuevas y desconocidas. Una traducción que no se vea absorbida en una cultura sino que continúe el juego diseminante que diseñó el autor original. Nos encontraríamos ante una traducción que no intentaría “convertir en alemán lo griego, indio o inglés en vez de dar forma griega, india o inglesa al alemán”. Esta nueva estrategia intentaría mostrar las tensiones que surgen en los textos dentro de sus culturas y abandonaría la invisibilidad para recurrir a la visibilidad, para que el texto no sea fluido a los ojos del lector y, de esta manera, éste sea testigo de las fuerzas que operan en el texto original. Así, la traducción no sería tanto un hecho textual como un hecho cultural en el que los textos sirven de fuente para el aprendizaje de una cultura y no para el narcisismo cultural de la civilización occidental. La historia cultural de los países occidentales nos ha enseñado la continua tendencia aglutinante y de absorción de sus sistemas culturales. Las periferias resultan atraídas al centro por medio de un efecto de transparencia y pierden sus connotaciones revolucionarias y de tensión hasta que crean un nuevo centro “atraído”: es decir, el primer centro sólo atrae de la periferia aquello que por medio de la transparencia puede ser absorbido, modificado y traducido según los cánones establecidos por el centro. Desde el punto de vista de la teoría de los polisistemas, el centro sólo permanecerá en su situación privilegiada si es un centro dinámico y permeable a lo que sucede en su periferia. De no ser así, el centro se convertirá en una estructura rígida que finalmente quedará fosilizada y se verá desplazado por las periferias que le rodean. No obstante, en la actualidad estamos asistiendo a un nuevo modelo de polisistema en el que el dominio de la llamada “sociedad de la información” supone no sólo apropiarse del centro y empujar hacia la periferia todo movimiento contrario a la ideología dominante, sino también apropiarse de la propia periferia para, mediante un proceso de alienación, lo anteriormente periférico pasa a ser una supuesta periferia asimilada por el centro que, de esta forma, mantiene su posición central. En este nuevo modelo, el centro ha aprendido que sólo es posible evitar la fosilización creando sus propias periferias y asimilando las periferias extrañas / extranjeras mediante un proceso de alienación en la que el centro utiliza el efecto de la transparencia y la invisibilidad. Sin duda alguna, la traducción no es extraña a esta situación ya que la relación entre cultura fuente y cultura término siempre estará enmarcada en las relaciones entre los sistemas literarios, políticos y sociales de las diferentes culturas.
No en vano afirma Venuti que “[t]he viability of a translation is established by its relationship to the cultural and social conditions under which it is produced and read”. En esta “relationship” puede desaparecer la “originalidad cultural” del texto fuente ya que, cuando el traductor intenta adaptarlo, convertirlo en “leíble”, a la cultura término, ésta ejerce su fuerza apropiadora como centro cultura. En el caso de que la cultura receptora sea periférica también puede establecer una relación como centro ya que el efecto de apropiación y alienación es bidireccional. No obstante, aunque una cultura receptora adopte la posición de centro con respecto a un “centro”, esta relación seguirá patrones completamente diferentes.
De esta forma, podemos ver cómo los efectos de transparencia e invisibilidad en la traducción no se refieren a las relaciones entre culturas supuestamente fuertes con otras supuestamente débiles, sino a las relaciones entre textos y culturas en posición fuerte y posición débil. Esta aparente contradicción se produce al mantener un esquema de traducción en el que el texto y cultura origen son primarios, originales y originarios y el texto y cultura término son derivados, copias y secundarios. De este modo, dentro del esquema general de la traducción las relaciones siempre seguirán ese patrón de copia y original de tal forma que la traducción representa una ilusión de las relaciones entre dos culturas, relación imprescindible para poder traducir desde la invisibilidad (especialmente dado que la invisibilidad ha sido una estrategia típica utilizada por las culturas occidentales “fuertes”). Así, cuando nos encontramos ante la traducción entre dos culturas muy diferentes y con relaciones que desde un punto de vista políticoeconómico indican directamente a una relación centro-periferia, ¿se seguirá manteniendo el mismo modelo de traducción? Si un etnógrafo norteamericano escribe un libro en inglés sobre las costumbres, estructuras sociales, políticas y económicas de un pueblo africano y, al cabo de unos años, su obra se traduce a la lengua de dicho pueblo, ¿cómo leerán los indígenas sus propias costumbres y cultura? ¿Acaso el escritor norteamericano no habrá escrito lo que el lector norteamericano quiere que le cuenten sobre la cultura indígena? ¿Acaso el traductor tiene la posibilidad de corregir para un cultura “tan sumamente débil” la lectura que se ha realizado de su pueblo? Son múltiples preguntas en las que entra el traductor visible, cuestiones que se plantea ya que la visibilidad no tiene por qué implicar fidelidad sino una ética traductora que le lleva a desarrollar una teoría del traducir que abarca todo el hecho cultural, político y social en el que se ve inmerso (y del que, aunque sea “invisible”, es catalizador).
Finalmente, conseguir un texto término transparente implica hacer desaparecer la clave cultural en la que fue creado el texto original. En este caso, la invisibilidad representa la búsqueda de una traducción que trasplanta un texto fuera de sus fronteras (esencia de traducción) sin tener en cuenta que la textualidad original y su significado están unidos al contexto cultural. Los textos trasplantados (traducciones domesticadas) representan una forma de desaparición de los posibles efectos de atracción cultural: los textos se insertan en una nueva tradición como si hubieran sido creados en ella.