
Capítulo 7: Reestructuración
Al reestructurar un texto, se deben tener en cuentas las variedades de estilo y sus componentes y técnicas.Dentro de cada lengua hay diferentes variedades en función del tiempo, la clase social, el lugar, el discurso y los géneros literarios. Aquellas lenguas con una tradición literaria larga poseen un lenguaje escrito mucho más desarrollado, mejor organizado y más complejo. Los factores que influyen en los niveles sociológicos de las lenguas son la edad, el sexo, el nivel cultural, la profesión y clase social, lo cual desemboca en una técnica culta, formal, informal, coloquial o familiar.Otro aspecto importante es el tipo de discurso, que se utilizarán para marcar el inicio y el fin de un texto y las relaciones temporales, espaciales y lógicas con las que el autor se implicará. Los dos tipos de discurso representativos son el poético (más novedoso, complejo, concentrado y sencillo) y la prosa.
Capítulo 8: Comprobación de la traducción
Tras haber realizado la traducción, se debe comprobar la calidad de la misma en relación a aspectos como la fidelidad, inteligibilidad y equivalencia. Es normal que las buenas traducciones sean más largas que el texto original, ya que se desea comunicar todo de manera minuciosa.Existen muchas formas de comprobación, aunque la más eficaz es la técnica de Cloze: cuanto más fácil sea para el lector adivinar la palabra siguiente, más sencillo le resultara la comprensión del contexto de ésta.
Apéndice
¿Qué es la traducción: una ciencia, una habilidad, o un arte? Habilidad y arte al mismo tiempo. En un futuro, cuando se sepa la manera en que el cerebro manipula y transfiere la información de una lengua a otra, podremos considerarlo una ciencia. “Vivimos en la edad de la información interlingüística.” (Nida, 2012: 424)
Conclusión
Tras el análisis exhaustivo de la obra Sobre la traducción del renombrado lingüista, observamos el importante papel que le da al traductor, pues es gracias a él por lo que la traducción e interpretación es posible. Es en su mente y en su subconsciente en donde se crean relaciones entre las diferentes lenguas para poder crear posteriormente un mensaje coherente, y equivalente al original. A la hora de crear este mensaje, se deben seguir unas pautas, de modo que el contenido y la connotación emotiva del original sigan presentes en la traducción resultante, y no es realmente necesario ser fiel a la forma, a no ser que se trate de un texto poético. No obstante, ningún texto va a tener sentido si no se considera las cuestiones culturales en las que la lengua y el mensaje están inmersos, y por ello lo más grandiosos traductores e intérpretes son aquellos no sólo multilingües, si no multiculturales.
Eugene Nida
Publicado el 23 octubre 2009 de translatoruy
Eugene Nida es un etnolingüista, director de todos los trabajos de traducciones bíblicas.
Define a la traducción como una equivalencia dinámica que no implica la equivalencia palabra por palabra. La traducción consiste en producir en la lengua receptora el equivalente natural más próximo posible del mensaje de la lengua de origen, primero en lo que se refiere a la significación, luego en lo que se refiere al estilo.
Principio fundamental de Nida expresado en su obra “Lingüística y Etnología”
“Las palabras no pueden ser comprendidas correctamente, aisladas de los fenómenos culturales localizados de los cuales aquellas son símbolos”.
Nida aboga por la equivalencia dinámica en oposición con la equivalencia formal (acróstica). Diferencia entre el nuevo y el viejo enfoque en materia de traducción. Hay que identificar a Nida con equivalencia y no identidad; equivalencia o correspondencia dinámica. Para Nida existe un concepto antiguo que llama la correspondencia formal del lenguaje que se atiene a la cuestión estilística; es así que Nida propone la correspondencia dinámica.
Concepto de Equivalencia Dinámica.
La respuesta provocada en el receptor debe ser similar a la reacción original del mensaje por parte de los receptores originales. Es interesante resaltar que Nida no habla de lengua meta sino que habla de lengua receptora. El nivel de correspondencia debe establecerse en la medida en que lector promedio sea capaz de entenderla correctamente, más aun, no se trata de la mera posibilidad de que lo entienda correctamente sino que debemos asegurarnos de que realmente le sea imposible no entenderlo.
Existen diferentes niveles de comprensión y corrección. También existen diferentes niveles sociales y educativos. No se deben forzar las estructuras formales de una lengua sobre otra sino que habrá que hacer todos los cambios necesarios para reproducir los mensajes según los modelos estructurales de la lengua del receptor. En esto consiste la equivalencia o correspondencia dinámica, que debe contemplar tres factores esenciales referidos a la comunicación al momento de traducir:
Función informativa (apelativa): Una cosa es la orden y otra es aquello a lo que se apela para que el receptor actúe según lo dispuesto. Informar no es meramente comunicar.
Función expresiva o lingüística: La poesía en la Biblia no puede ser traducida como un texto filosófico. La Biblia reconoce un espectro muy grande de géneros literarios como la poesía, filosofía, parábolas, estructura epistolar en las cartas de Pablo.
Función imperativa: también es apelativa ya que al mismo tiempo que se transmiten las normas morales hay una apelación a que ella se cumpla. La función imperativa, según Nida, es la manifestación de principios éticos, la transmisión de una forma de vida, por ejemplo en el pasaje de Mateo, Mateo mismo dice: “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha”. Esto significa o hace mención al concepto de corrupción. Ni juzgues a los demás para no ser juzgado, para que Dios no te juzgue a ti (Mateo 7.1).
Nida dice que no hay lenguas más nobles que otras, la dificultad es que el traducir carecía de datos importantes que definían a los hechos (exégesis). Es coherente con sus principios, es así que para posibilitar el concepto de correspondencia dinámica hay que proceder a la exégesis y no a la hermenéutica.
“Sí a la exégesis. No a la hermenéutica”
Ejemplo: Según el procedimiento hermenéutico: “demon possessed” es diferente a “mentally distressed”.
Exégesis: es la interpretación del texto en su contexto original, es decir en la época de las escrituras. Comprende el estudio del texto, la forma, el propósito, el contenido doctrinal y las conclusiones que pueden obtenerse de un texto dado. Puede ser literal cuando busca un sentido literal del texto, o alegórico cuando busca el significado oculto, encerrado en la palabra. De todos modos la exégesis se ciñe a los métodos de la crítica literaria histórica que siempre aparecerá teñida o influida por las convicciones doctrinales del exégeta.
Hermenéutica: es la interpretación del texto en el contexto actual y no en la cultura bíblica. Parte de la crítica histórica que trata de la correcta interpretación de los documentos adecuándolos a situaciones actuales. Es decir que en la exégesis hay que poner énfasis en el momento en que fue escrito el texto mientras en la hermenéutica se trae el mensaje del texto al momento actual, ambos enfoques son totalmente diferentes. La hermenéutica puede subdividirse en cuatro tipos:
1- Meramente literal: ateniéndose al significado común, a la construcción gramatical y al contexto histórico del mensaje.
2- Moral: Estudio de las motivaciones éticas de los textos (referidos a los alimentos prohibidos en las escrituras).
3- Alegórica: Siempre en un segundo nivel referencial, detrás de las cosas personales y hechos. Ejemplo: entender el arca de Noé como preconcepción de la Iglesia Cristiana.
4- Anagórica: es la interpretación sobre una base mística a través de la enajenación y elevamiento del alma en la contemplación de las cosas divinas.
Originalmente se entendía por “demon possessed” que alguien estaba poseído por el demonio (exégesis) por lo cual “mentally distressed” (mentalmente enajenado) es hermenéutico porque fue interpretado según la época actual.
El académico lo va a entender más que aquel que tiene un nivel inferior. Pero fuera del nivel académico la interpretación del material bíblico, profético y apocalíptico en términos de hechos actuales resulta ser una práctica común en ciertos círculos.
¿Por qué siempre las “escrituras” están en la mira cuando se habla de traducción? Porque:
1- Es la traducción más antigua que existe 2- La obra abarca mayor número de lenguas 3- Mayor variedad de culturas y mundos civilizados 4- Abarca mayor número de géneros literarios (desde la poesía hasta el discurso teológico) que cualquier otra obra literaria.
Filtro lingüístico: Afecta a la comunicación en la medida que cada individuo es diferente, pero si la comunicación les interesa, ambos harán compensaciones haciendo posible la comunicación, es decir que harán un esfuerzo por entenderse mutuamente.
Nida tiene por objetivo interponer una lengua franca entre la lengua receptora y la de partida ya que recurrir a la lengua puente hace a veces de filtro lingüístico.
Ejemplo: Decir “Dios es amor” es imposible en muchas lenguas en las que la palabra amor implica dos actantes.
A los tres procesos fundamentales de la traducción: análisis, transferencia y reestructuración, Nida agrega una cuarta y última operación que es la verificación o proceso de evaluación mediante el cual se verifica que el mensaje haya sido entendido. En esta etapa de verificación o comprobación, Nida entiende que en todas las lenguas hay una mayor identificación de los mensajes a nivel nuclear que a nivel superficial. Para poder traducir y estar seguros que no se omite ninguna parte del mensaje, hay que subdividirlo en subniveles nucleares. Dicho de otro modo, las lenguas presentan mayor similitud a nivel de estructuras de núcleo (circunnuclear) que a nivel de estructuras de superficie por lo tanto en la traducción bíblica se obtiene una mayor garantía de fidelidad sin perder información o distorsión, reduciendo las estructuras gramaticales a nivel circunnuclear.
Ejemplo: (Marcos 1.4) “Apareció Juan el bautista en el desierto proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados”
Según Nida, bautismo y arrepentimiento son nombres que implican acciones verbales. Él desglosa esta frase en distintos núcleos para poder interpretar lo que quiso decir Marcos en 1.4.
Juan predicaba a la gente Juan bautizaba la gente La gente se arrepiente Dios perdona a la gente La gente peca.
Este punto es la coherencia de la teoría de Nida ya que no solo debe entenderlo sino que no puede no entender, demostrando que es absolutamente práctico y coherente.
En este 4º punto Nida utiliza el método “Cloze” que es el método de testeo o verificación más seguro y consiste en un espacio en blanco cada 5 palabras por escrito y 10 palabras oralmente. Se basa en el concepto de predictibilidad, es decir que si la traducción está bien hecha, funciona perfectamente el concepto de predictibilidad y el mensaje es comprendido.
Nida también habla de la capacidad canalizadora, es decir que se debe recurrir a la redundancia legítima o legitimadora para que la traducción dinámicamente equivalente se ajuste al mismo mensaje recibido por los receptores originales.
NIDA Y LA EQUIVALENCIA DINÁMICA Nida, su estudios e interpretaciones al respecto y especialmente su obra Toward a Science of Transalting, han sido de vital importancia para el desarrollo posterior de las ideas traductológicas, siendo incluso un punto de referencia clave en la teoría de la traducción. DIFERENCIAS ENTRE NIDA Y LA TEORÍA LINGÜÍSTICA Para comenzar, conoceremos las propuestas de Nida comparándolas con las teoría lingüística. La teoría lingüística pretendía la búsqueda de correspondencias entre estructuras superficiales de dos lenguas, haciendo hincapié en la forma del mensaje; Nida traslada el énfasis al sentido, al receptor y a su reacción ante el texto traducido. Lo que hace es ampliar la idea de equivalencia y, sobretodo, enfatizar el concepto de comunicación. En segundo lugar, mientras la teoría lingüística cree en las soluciones prácticamente únicas, Nida junto con Taber, abogan por la posibilidad de varias traducciones correctas. Todo dependerá de que el lector medio a quien va destinada la traducción sea capaz de entenderla correctamente. La tercera diferencia es que para Nida traducir es algo más que una simple tarea lingüística, otorgándole importancia a la sociología de la recepción y a las diferencias culturales que pueden ser para el traductor un foco de tensión mayor aún que las diferencias lingüísticas. La cuarta estriba en el carácter científico que pretende dar a sus ideas traductológicas, aunque nunca pierde de vista que la traducción es también un arte. Y la última se centra en la introducción en su discurso la idea del proceso de traducción. ANTECEDENTES Para ponernos en antecedentes, conocemos que Nida fue miembro de la Sociedad Bíblica Americana, cuyo interés radica en que la palabra de Dios llegue a todo el mundo, es decir, en la eficacia de la comunicación del mensaje original entre las culturas. Desde su posición, observa que el concepto convencional de traducción va cambiando, que ya no importa tanto como antes la forma del mensaje, sino que éste sea inteligible, que el receptor reaccione debidamente. Y es que hasta entonces, los traductores bíblicos, en su afán por conservar una correspondencia formal y gramatical, habían sacrificado el contenido del mensaje dificultando así su comprensión. Así que con el tiempo se dedujo que lo importante es que el sentido del mensaje quede claro en el nuevo contexto cultural y funcione de la misma forma o similar que funcionó en los lectores del original, siendo lo de menos el aspecto formal que cada uno conlleva. De este modo y como traductor de la Biblia y teórico, el pragmatismo de Nida se traduce en la mucha importancia que da a lo que se dice en el original y la poca que para él tiene la forma en que se dice. Conocedor de las teorías de Chomsky y la distinción que hace de dos niveles o estructuras en cualquier tipo de oración, considerando primer nivel o estructura profunda (lo pensado) común a las dos lenguas en juego, Nida deduce que lo que en realidad se transforma en la traducción es el segundo nivel o estructura superficial (aquello que decimos o escribimos). Además de en Chomsky, Nida se apoya en el generativismo y su visión del lenguaje como un mecanismo dinámico capaz de generar un infinito número de manifestaciones, para formular que lo que debe hacer el traductor es ir más allá de las listas de correspondencias estructurales e intentar describir los mecanismos por los que el lenguaje global es descodificado, transfiriendo y transformando en las estructuras de otra lengua. Lo que en el fondo está en juego es la distinción de la teoría lingüística entre traducción libre y traducción literal. La segunda mira hacia el texto de origen, mientras que la primera intenta reproducir el mensaje de acuerdo con las estructuras propias de la lengua meta. Así pues, se puede decir que Nida opta por el sentido y no por el literalismo. Sin embargo, se puede distinguir una tercera vía entre ambos extremos, donde el traductor, según el problema que en ese momento afronte, unas veces se inclinará por el sentido literal y otras por la paráfrasis. LA TRADUCCIÓN DINÁMICA Y EL TRADUCTOR DINÁMICO Por su parte, Nida propone para que, dada la diferencia de sus contextos culturales e históricos, se dé equivalencia entre las respuestas de los receptores del original y los de la traducción, o lo que es lo mismo, equivalencia dinámica, un proceso de descodificación y recodificación (o desmetonimización y metonimización) en el que se reproduzca el sentido que intentaba el autor, con la condición de que el traductor conserve intacto el contenido, a pesar de que para ello tenga que reestructurar radicalmente la forma, siempre según lo que dictamine el genio de la lengua de llegada. Este proceso consta de tres etapas: 1) se retrotransforma la estructura superficial del texto original en su núcleo; 2) se transfiere ésta a la estructura profunda de la LT sin alterar el mensaje; y 3) se reestructura esta estructura profunda en una estructura superficial en la LT que se ajuste a la lengua receptora y a los presuntos receptores. Una vez completado el proceso, se comprueba la traducción. Lo que se pretende es comprobar la reacción de los destinatarios del texto traducido; a mayor equivalencia de respuesta, mayor equivalencia dinámica. Así pues, la traducción equivalente dinámica se concreta principalmente en numerosas amplificaciones y en algunas modificaciones, garantiza el que el texto no corra ni el más mínimo riesgo de ser malentendido por sus destinatarios y una respuesta equivalente por parte de éstos. Introducirá un cierto grado de redundancia, repetirá información, cambiará el orden lingüístico para acoplarlo al orden de los acontecimientos, será lo más fluida posible y sonará tan natural como la propia lengua, con el fin de que sus receptores no tengan ningún problema en descodificarla. Pero un modelo así deja marcado el texto el con el hierro candente del traductor, liliputiza las posibles lecturas de éste y desdibuja las diferencias culturales. De esta manera se vuelve problemático cuando está por medio el arte, la poesía, la narrativa y la filosofía para ser traducido. Y es que el principio de equivalencia debilita en estos casos las alas de la imaginación, tanto la del traductor como la de los receptores de la traducción, la sensación de extrañeza, el interés por otras culturas y otras gentes, y rompe en cierto modo ese contrato tácito de fe y aprendizaje entre autor y lector, un contrato que permite al primero introducir elementos propios de su cultura y deja a éste creer en el universo que aquél describe y asimilar lo ajeno. Además de ello, al cambiar el decorado de la carga comunicativa por exigencias de la cultura receptora o del nivel educativo de los destinatarios de la traducción, Nida opta por cambiar la forma del mensaje, es decir, el traductor ha de utilizar el lenguaje de la masa y añadir la información que el lector medio a quien va destinada la traducción necesite para poder entenderla correctamente. Lo que ocurre es que esto representa un intento de subordinar el arte a la sociología, un intento que sólo sería justificable si somos contrarios a que una cultura evolucione. El traductor dinámico no fuerza su idioma más que lo justo para sacar el máximo rendimiento a sus intereses, establece la frontera entre lo ajeno y lo propio más cerca de lo último que de lo primero, y así nunca sabremos ni lo que puede dar de sí la lengua receptora ni hasta donde puede llegar su evolución, y menos aún la de la cultura en que ella se haya inmersa. El traductor dinámico ha de conocer, además, las sutilezas del significado, los valores emotivos de las palabras, aquello que caracteriza a un estilo, las dos lenguas en juego; y por supuesto, ser un experto en la materia y tener la sensibilidad lingüística de un escritor. Por su parte, el traductor nidiano es arbitrario, porque cuando se trata de acotar sentidos no lo hace indiscriminadamente; unas veces se excede en sus deseos de explicitar y otras no llega, no dejando nunca clara la línea entre lo que se ha de explicitar o no. Todo esto implica que cuando el traductor dinámico delimita un sentido, plasma a la vez su respuesta personal y además asume que los receptores de su traducción van a responder como él. Tendrá también que admirar al autor original e identificarse con él, con sus ideas, sentimientos, visión estética del mundo, etc. Tendrá que compartir su mismo talento, su mismo trasfondo cultural, para conseguir lo que parece imposible: producir con su texto un efecto equivalente en otra cultura. Para resumir, Nida con su teoría para que se dé que se dé equivalencia dinámica, es que reproduzcamos en la LT tanto el sentido como el estilo del mensaje de la LO. Y en caso de tensión entre el sentido y el estilo, apunta que en aras del sentido habrá que sacrificar el estilo. En su interés por acotar el sentido de un texto, lo que propone es deshacer ambigüedades añadiendo explicaciones para que el sentido quede lo más claro posible ante los ojos del receptor. Esto se complica cuando la traducción es literaria. Así que el traductor literario se encuentra siempre ante un panorama de dualidades entre las que tiene que elegir: el contenido frente a la forma, el sentido frente al estilo, la equivalencia frente a la identidad y la naturalidad frente a la correspondencia formal. De la mano de Nida, se inclinará siempre por la primera parte de la disyuntiva. Reproducirá el mensaje aun a costa de sacrificar la forma de las expresiones. BIBLIOGRAFÍA MOYA, Virgilio (2004), La selva de la Traducción. Teorías Traductológicas Contemporáneas, Ed. Cátedra.