Добавил:
Upload Опубликованный материал нарушает ваши авторские права? Сообщите нам.
Вуз: Предмет: Файл:
МІНІСТЕРСТВО ОСВІТИ І НАУКИ УКРАЇНИ.doc
Скачиваний:
0
Добавлен:
01.05.2025
Размер:
236.54 Кб
Скачать

Lección I precursores de la terminología

Aunque se dice – y con razón – que la terminología como disciplina científica es un fenómeno relativamente reciente, no se puede negar que, desde tiempos remotos, los hombres han tratado de ordenar sus conocimientos y de recogerlos en los diccionarios especializados. Junto con los avances de las ciencias naturales crece la necesidad de comuncicar sobre los asuntos cada vez más especializados; esto fuerza a buscar, delimitar y crear signos lingűísticos para la designación del aparato conceptual de una disciplina científica y, en consecuencia, en su aplicación práctica. Entre los creadores importantes de terminologías y nomenclaturas sistemáticas se debe mencionar a Versalius (1514-64; en la anatomía), Lavoisie y Berthollet (siglo XVIII; en la química) o Lenneo (1707-78; en la botánica y zoología). Algunos de ellos crearon sistemas terminológicos basándose en principios que todavía hoy rigen las nomenclaturas de sus respectivas disciplinas. Lavoisier, aunque no era lingűista, vio muy claramente la interdependencia entre el concepto, el término, la motivación del término (es decir, su expresividad) y su importancia comunicativa; reconoció que al nivel epistemológico (epistemología – tratado de los métodos del conocimiento científico en general o de determinada ciencia) de una ciencia corresponde un nivel de expresión lingűística; si este balance no existe, se frena y hasta se imposibilita, por insuficiencia comunicativa, el desarrollo tanto dentro del marco de la misma ciencia como en relación con las ciencias colindantes, en una lengua y en el marco internacional.

LA PRÁCTICA COMO PROTAGONISTA TERMINOLÓGICO

En el siglo XIX las ciencias y sus aplicaciones prácticas adelantan con pasos gigantéscos; ello crea una fuerte demanda terminológica para denominar todo lo nuevo. Muy pronto se reconoce que el desarrollo rápido exige ordenación, sin la cual el prograso se convertiría en estancamiento. Surge ya en aquel entonces un fenómeno que cobrará importancia para la terminología: la normalización de objetos. Por ej. La anchura de los ferrocarriles o ciertos tipos de roscas. Pero junto con la normalización de artefactos, medidas, unidades, magnitudes, etc. se plantea inevitablemente el problema de su realización lingűística, es decir el problema del término.

En la segunda mitad del siglo XIX la necesidad de asegurar la comunicación entre científicos de la misma rama pero de distintas lenguas se hace, a causa de la creciente internacionalización cada vez más patente. Lo han mostrado con toda claridad los grandes congresos de médicos, químicos y físicos. Un solo ejemplo: en los distintos países existían nada menos que 15 unidades distintas de medida para la “resistencia eléctrica”.

Cabe destacar los intentos de clasificación conceptual y lingűística en el campo de la electrotécnica. La organización internacional IEC (International Electrotechnical Commission) consciente del problema emprendió muy pronto la tarea de ordenación y planificación lingűística de su terminología confiando este quehacer a una comisión, especialmente creada para este fin. El trabajo de esta comisión ha sido determinante para el desarrollo de los principios terminológicos.

Aparte de las ciencias naturales y sus aplicaciones había otras disciplinas que tenían dificultades de comunicación similares, p.ej., la logica. Para ella la lengua era un instrumento demasiado inexacto para expresar ideas sumamente complejas y abstractas. El lógico Frege expuso esta problemática en su ensayo “Uber Sinn und Bedeutung” (1892).

Tanto en el caso de las ciencias naturales como en el de la lógica destaca, incluso desde el punto de vista de los mismos profesionales, el descontento ante la insuficiencia de la lengua profesional. Los lingűistas de aquella época apenas participaban en estas discusiones. Para ellos la lingűística representaba otra cosa; las lenguas profesionales eran más bien niveles estilísticos, argot, etc., en fin, algo que no merece el interés de la filología.

Después de la primera Guerra Mundial surgen en Europa escuelas superiores de estudios mercantiles, que aparte de las disciplinas económicas deben enseñar lenguas y especialmente lenguas profesionales. Surge lo que se ha llamado “Wirtschfslinguistik” (Lingűística Profesional), que necesariamente tenía que sintetizar conocimientos profesionales con habilidades lingűísticas; el problema que surgió para los profesores de lenguas profesionales era completamente desconocido para ellos. Sin empargo, la investigación de los años 20 del siglo pasado (Messing) y sus resultados aprovechados en la didáctica, representan la primera síntesis de lengua y profesión.

Dentro de la “Lingűística Profesional” se debe distinguir 2 corrientes. Una, que pese a ser consciente de su tarea lingűístico-profesional, se inclina hacia la filología tradicional lo que le impide solucionar una serie de problemas. La otra corriente, conocida bajo la denominación “Lingűística profesional estructural y funcional”, ha recibido fuertes impulsos de la escuela de Praga. Basándose en la lingűística moderna, se investiga tambien la función de la lengua; así se llega a una definición de lengua para fines económicos; se define como: “conjunto estructurado y y funcional que sirve para fines económicos” (Drozd 1973; 37). En contraposición a la primera corriente, se pone en ésta especial énfasis en lo sincrónico.

Otros puntos claves de esta corriente son:

  • la distinción entre elementos terminológicos y no terminológicos;

  • la distinción entre “frases sintácticas de contenido profesional (“unidades fraseológicas”) y de “frases sintácticas de contenido no profesional”;

  • la consideración de los conceptos dentro del marco de un sistema de conceptos – idea que se desarrollará y se profundizará en las obras de E. Wűster.

Así la “lingűística profesional” que se considera a si misma como lingűística aplicada, representa el primer contaco entre la lingűística general por un lado, y las lenguas profesionales y la terminología, por otro.

El impacto inicial para investigar en los problemas terminológicos se origina así principalmente en 2 fuentes: 1) demandas profesionales de comunicación, 2) necesidades pedagógicas de enseñar lenguas profesionales.

La eleboración de diccionarios especializados en las primeras tres décadas del siglo pasado refleja también esta necesidad y contribuye con valiosas experiencias al desarrollo posterior de este tipo de trabajo. Cabe mencionar el largo proceso de elaboración del IEV (International Electrotechnical Vocabulary) y los diccionarios del ingeniero alemán Schloman. Schloman abandona la ordenación alfabética de las unidades lexicográficas en diccionarios y la sustituye por la ordenación sistemática, basándose en el concepto y no, como antes, en la palabra que, muchas veces es la representación lingűística de varios conceptos diferentes. Dicho de otra manera: el medio de ordenación es el sistema de conceptos y no el alfabeto.

LA OBRA DE EUGEN WŰSTER

Un hito decesivo en el desarrollo teórico y práctico de la terminológía es la tesis doctoral del ingeniero alemán E.Wűster que en 1931 fue publicado bajo el título Internationale Sprachnormung in der Technik, besonders in der Elektrotechnik”. Este libro es la primera exposición de una teoría de la terminología, una teoría que provocó reacciones no siemre favorables (especialmente entre lingűístas). Se le tildó al autor de laico y de no-lingűista. Con el tiempo se ha visto que estos juicios de valor fueron precipitados.

En lo que se refiere a la lingűística, Wűster se basa con insistencia en las ideas de Saussure y en las de la Escuela de Praga, aplicando y ajustando estas teorías a la lengua profesional de la técnica. Siendo técnico y disponiendo de buenos conocimientos lingűísticos, puede sintetizar los dos componentes principales – junto con algunos otros – de la terminología. De esta base no disponían sus críticos que midieron la teoría de Wűster desde un baremo aplicable a la lengua general, pero no necesariamente a las lenguas profesionales.

El libro de Wűster fue traducido al ruso. El eco muy favorable que el libro tuvo en la Unión Soviética contribuyo decesivamente a la creación de un comité técnico dentro de ISA (International Federation of National Standardizing Associationa). Este comité se dedicaba exclusivamente a la eloboración de principios terminológicos y su normalización.

EL DESARROLLO DE LA TEORÍA TERMINOLÓGICA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

Los cambios que han tenido lugar en el campo de la lingűística europea, la inclusión de campos del saber que antes tenían un papel subordinado, y el interés general por las lenguas profesionales han llevado consigo un acercamiento y una colaboración más estrecha entre la lingűística y la terminología. Las lenguas profesionales, y la terminología

como parte esencial de ellas, son hoy día uno de los objetos de estudio de la lingűística aplicada. Se ha reconocido la necesidad de la interacción de las disciplinas y este hecho queda patente al analizar los componentes de la teoría terminológica de hoy. El mismo Wűster en una de sus últimas obras coloca la terminología en la zona fronteriza entre la lingűística y varias otras disciplinas científicas. Hecho éste que hace difícil clasificar la terminología como disciplina pura en el sentido clásico.

¿Cuáles son estos componentes?

Encontramos las disciplinas lingűísticas clásicas como

  • semántica

  • lexicología

  • lexicografía

que en sí han ofrecido resultados aceptables para la descripción de la lengua general, pero no siempre han sido aplicables a las lenguas profesionales sin considerables modificaciones.

Al solucionar problemas propios de las lenguas profesionales, han contribuido elementos de otras disciplinas. De la lógica - y por la extensión de la filosofía – se han aprovechado: los conocinmientos sobre el concepto, su composición y formación, las características de concepto, la definición y (como punto esencial) las relaciones entre conceptos así como su aplicación a los sistemas de conceptos. Intimamente relacionada con la terminología está la ciencia de la clasificación, que juega un papel importante al construir sistemas de conceptos. Esto a su vez tiene gran influencia sobre la lexicografía, es decir sobre la presentación sistemática del resultado del trabajo terminológico.

El vasto campo de la información y documentación es otro componente imprescindible de la terminología. El vínculo entre las dos disciplinas es doble:

  • la información y documentación precisan para sus “herramientas de trabajo”, términos bien definidos y estructurados – sistematizados – para, por ej., clasificaciones y tesaurus (antologías, diccionarios);

  • la terminología se aprovecha de estas “herramientas documentalistas” para sus fines, esto es que con frecuencia se parte de la ya existente estructuración de un campo del saber en clasificaciones para desarrollarla y convertirla en un verdadero sistema de concepto.

Otro fenómeno propio de las lenguas especiales, pero desconocido de la lengua general, es la normalización de conceptos y términos. El objetivo y los métodos de esta intervención en el libre desarrollo de la lengua obedecen a exigencias comunicativas con un fondo marcadamente económico. Esto no tiene paralelo en la lengua general.

Finalmente no se debe olvidar el número considerable y todavía creciente de las ramas de las ciencias y sus aplicaciones prácticas con sus métodos lingűísticos de expresión y particularidades que influencian y condicionan el conjunto de la teoría terminológica.

La fusión de distintas disciplinas científicas nunca ha hecho más fácil la metodología de la investigación - en la terminología, en lo que a la teoría se refiere, se da la misma situación, puesto que ya no basta ser solamente lingűista, lexicógrafo o traductor de lenguas profesionales, para abarcar todos los aspectos. Para poder tenerlos en consideración es precisa una preparación polifacética por un lado y la voluntad de colaboración en equipo por otro.

Sería atrevido decir refiriéndose a la teoría que se ha llegado a una base teórica unanimamente aceptada. La verdad es que existen varias corrientes o escuelas que muestran y subrayan distintas facetas de la terminología.

La escuela de Viena, la más antigua, se basa ante todo en el pensamiento de Wűster desarrollándolo y armonizándolo con los mismos conocimientos de la lingűística y disciplinas afines.

De la escuela soviética se sabe por desgracia relativamente poco debido a las barreras lingűísticas y de otra índole; destaca; sin embargo, una fuerte inclinación a la normalización.

En Escandinavia el acento está puesto sobre la investigación empírica de la aplicación, modificación y adaptación de la teoría Wűsteriana a campos del saber que hasta ahora han ofrecido resistencia a su aplicación de sus principios terminológicos. Se trata ante todo de las disciplinas que están dentro del vasto campo de las ciencias sociales como por ej. lo jurídico y lo económico. La actitud escandinava frente a la normalización resulta más bien reservada.

La francofonía a su vez pone más énfasis en el aspecto lingűístico tradicional de la terminología .

LOS AVANCES DEL TRABAJO TERMINOLÓGICO PRÁCTICO

No han faltado voces que abogaban por la continuación de la labor tradicional de la lexicografía de tipo coleccionista. Sin embargo, una creciente mayoría ha reconocido los límites de este método y el valor limitado del producto obtenido de esta manera.

Se observa cada vez más la necesidad de aplicar principios básicos comunes para el trabajo terminológico que se traducen en una elevación de la calidad y en la compatibilidad de los productos lexicográficos. Uno de los cambios esenciales ha sido la progresiva aplicación de la elaboración y presentación sistemáticas de terminologías que fuerzan al terminólogo a investigar más concienzudamente el concepto, su definición en un determinado campo del saber, las relaciones entre conceptos del mismo sistema, etc. Esto lleva, a su vez, a una investigación más detallada de fenómenos como sinonimia, polisemia, homonimia y – en el trabajo multilingűe – equivalencia.

Otro cambio en la lexicografía tradicional lo ha provocado la computadora y el empleo en los bancos de terminología. Sin duda, en este campo nos encontramos todavía al principio de un desarrollo trascendental a pesar de todos los avances importantes que ya se han llevado a cabo. Hasta ahora la computadora de un banco de terminología sirve ante todo como recipiente y almacén de productos terminológicos. La máquina permite el acceso rápido, rectificaciones y cambios casi inmediatos. Pero es evidente que existen otras perspectivas. Para superar las limitaciones de empleo se experimenta con posibles aplicaciones futuras de la computadora a fines terminológicos, considerándola como un medio – una herramienta – para facilitar, economizar y acelerar el proceso de elaboración de terminologías. En otras palabras: se le deja a la máquina el trabajo no intelectual.