Substratos fonéticos
El paso de la f- inicial latina a la h- aspirada y después a la h- muda: fagea – haya, ferrum – hierro; fenómeno que normalmente se explica por la influencia del substrato vasco y cántabro que rechazan este sonido. Sin embargo, dicho fenómeno se observa también en ciertos dialectos romances del Sur de Italia; además, en los vocablos que la lengua vasca tomó del latín en las etapas más (tempranas) de la (coexistencia) de los dos idiomas la f- no cambia por h-, sino por una consonante bilabial (p o b): feste (lat.) – pesta / besta (eusk.)
Entre las muchas particularidades fonéticas del castellano a menudo mencionan la ausencia del sonido labiodental [v] que supuestamente ha desaparecido a causa de la influencia del substrato prerrománico, hipótesis que en parte se confirma por el hecho de que este sonido se ha conservado en el resto de las lenguas romances y hasta en el español de algunas zonas de España.
Los sonidos [ b ] [ d ] [ g ] en otros romances siempre son oclusivos, mientras en español, igual que en el vascuense, pueden ser oclusivos o fricativos en función de su posición en la palabra o frase.
La evolución de los grupos de consonantes iniciales latinos pl-, cl-, fl- que derivaron en ll- (sonido palatal): planu – llano, clamare – llamar, flamma – llama.
El grupo interior –ct- [kt] dio en el castellano –ch- que es idéntico al sonido palatal vasco representado en la escritura por tx. P.ej., tectum – techo, lectum – lecho. La evolución del grupo consonántico mencionado también puede ser resultado de la influencia celta; según tal punto de vista, la ch española se formó a través del grupo it: ct – ht – (ht: h – sonido aspirado palatal) – it (tectum – teito – techo); (lat.) noctem – (fr.) nuit – (port.) noite – (esp.) noche.
El sonido [s] de toda la Península a excepción de Andalucía y del Sur de Portugal se diferencia del de otros romances. Es ápico-alveolar (y no predorsal). No obstante fue comprobado que el mismo sonido muy peculiar existió en el inglés medieval en sus préstamos del francés (push), de lo cual se desprende que es posible que existiera también en el francés antiguo, y por consiguiente, es de suponer que el fenómeno mencionado era propio del latín hablado.
La coincidencia entre el español y el vascuense se manifiesta también en la palatalización de las consonantes dobles latinas –ll-, -nn-: cuello de collum, paño de pannus.
En todos estos casos España es el único país románico donde se han operado dichos cambios fonéticos. Hablando de otros fenómenos fonéticos presentes en el español actual y debidos a las influencias lingüísticas prerromanas, cabe recordar la evolución de los grupos de consonantes nd, mb que a raíz del proceso de asimilación se transformaron en dobles nn, mm, respectivamente. Menéndez Pidal que creía que el papel fundamental en la colonización de la Península pertenecía a los pueblos itálicos, supuso que la asimilación de nd, mb bien podía ser el resultado de la influencia del osco, ya que el mismo cambio se observa en todos los dialectos del Sur de Italia.
