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56.El español del siglo de Oro. Cambios lingüísticos generales. Estudios sobre el idioma en los siglos XVI y XVII.

En el siglo XVI y los primeros cinco lustros del siglo XVII se da por cocluída la unifacación de la lengua culta, hecho al que contribuyeron tanto la unidad política del país, como las relaciones con el extranjero, donde se reconocía sólo el castellano, proclamado lengua internacional después del discubrimiento de América en 1492. Precisamente en este período se depierta el interés por la lengua nacional. En 1535 aparece el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés que es en sí una apología del idioma español. En el Diálogo se habla de los orígenes del castellano, de su fonética, vocabulrio, ortografía y estilo. En este período se acaba el proceso de la evolución del sistema fonético del idioma español. La lengua escrita cae bajo las normas establecidas en las gramáticas normtivs de este período y es reglamentada por las mismas. Hubo varias tentativas de realizar también cambios ortográficos, conforme a las nuevas normas de pronunciación. Antonio de Nebrija editó su Reglas de ortografía, en las cuales intentó reglamentar los cambios fonéticos que tuvieron lugar en la lengua. En el año 1609 Mateo Alemán editó su Ortografía de la lengua castellana, pero su obra no tuvo gran influencia en el dsarrollo de la ortografía. En este período de la unificación de la lengua literaria española el sistema gramatical se consolida por la aparición de diferentes gramáticas normativas. Un papel preponderante lo tuvo la Gramática de la lengua española de la Real Academia Española, fijaba las normas del uso correcto del sistema gramatical español. En el período ante’nuevo el vocabulario español se enriquece, adoptando muchas palabras de otras lenguas romances.

57.Peculiaridades de la derivación histórica.

58.Evolución de las formas temporales del Modo Indicativo.

En el sistema temporal español hubo muchas innovaciones si se le compara con el de la lengua latina. Algunos tiempos latinos se conservaron sufriendo cambios fonéticos; otros desaparecieron por completo o si no, cambiaron de su valor; y por último aparecieron otros nuevos en lugar de los desaparecidos. De tal modo se conservaron en el español los si­guientes tiempos latinos:

Praesens Indicativi > Presente de Indicativo:

amo > amo amamüs > amamos amas > amas amatís > amades > amáis amat > ama amant > aman

Praesens Conjunctivi > Presente de Subjuntivo:

amem> ame amémüs > amemos ames > ames ametís > améis amet > ame ament > amen

Imperfectum Indicativi > Imperfecto de Indicativo:

amabam > amaba amabamüs > amábamos amabas > amabas amabatis > amabais amabat > amaba amabant > amaban

Perfectum Indicativi > Pretérito indefinido de

Indicativo:amavi > amé . amavlmüs > amamos

amavísti > amaste . amavistís > amasteis amav¡t>amó amaverunt > amaron

Los tiempos nuevos que se formaron en las lenguas románi­cas pueden dividirse en dos grupos:

1. Tiempos nuevos por su forma, pero cuyo valor gramatical es idéntico al de ciertas formas temporales latinas que cayeron en desuso, redujeron su valor o cambiaron de dicho valor. Estos tiempos son los siguientes:

Futuro simple o imperfecto y Pretérito perfecto de Subjuntivo que por su valor corresponden respectivamente al Futurum I y al Perfectum Coajunctívi, cuyas formas cayeron en desuso.

Futuro compuesto o perfecto y Pretérito perfecto de Indicativo que por su valor corresponden respectivamente al Futurum II y al Perfectum Indicatlvi, cuyas formas redujeron en el español su valor.

El Pluscuamperfecto de Indicativo y de Subjuntivo que por su valor corresponden respectivamente al Plusquamperfectum Indi­catlvi y Conjunctivi, cuyas formas cambiaron de valor.

2. Tiempos nuevos por su forma y su valor. Son el Preté- rito anterior y el Condicional simple y compuesto.

Todos los tiempos nuevos son analíticos, formados con ayuda del verbo haber. Algunos de ellos conservan hasta hoy su forma compuesta (Pretérito perfecto de Indicativo y de Subjuntivo; Pluscuamperfecto de Indicativo y Subjuntivo; Pretérito ante­rior; Futuro compuesto y Condicional.comp*uesto), otros aparecen ya como flectivos (Futuro simple de Indicativo y Condicional simple).

En el latín vulgar la construcción: Infinitivo más verbo haber en Presente de Indicativo no se percibía aún como una forma tempo­ral, sino como una construcción modal para expresar una acción deseada o de obligación. Así: dormiré habeo equivalía a quiero dormir, debo dormir.

Sólo a fines de la época del latín vulgar, esta construcción empezó a adquirir significado temporal y sirvió de base para el Futuro simple de las lenguas románicas. Conforme a su proce­dencia modal, el Futuro en las lenguas romances está dotado de significado modal (Futuro de probabilidad), a la par que del tem-"poral (Futuro absoluto).

Partiré mañana. (Futuro absoluto). Serán las seis. (Futuro de probabilidad).