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  1. Peculiaridades de la evolución de los pronombres.

Los pronombres – es la única parte de la oración que:

  • conservó los restos de la declinación latina (en pronombres personales);

  • y las formas neutras (en pronombres personales y demostrativos).

Además, casi todos los pronombres tienen dos formas: una acentuada y otra inacentuada.

  • Un Rasgo característico de los pronombres personales es la conservación del género neutro por el pronombre personal de la tercera persona del singular: sing. ego > eo; plur.: nos > nosotros;

  • Las formas españolas mí, ti, sí, en contraposición a las del latín mihi, tibi, sibi, dejaron de tener el significado de un solo caso concreto;

  • el de dativo me, te y se, empezaron a corresponder al caso objetivo, con la diferencia de que se llamadas formas acentuadas y siempre tienen un verbo;

  • las formas me, te y se, llamadas formas inacentuadas, siempre van unidas al verbo: me dijo la verdad, te felicito;

  • más tarde, a la forma nominativa se le añadió el pronombre indefinido alteros, dando las formas compuestas: nos + alteros ˃ nos autros ˃ nosotros;

  • El ablativo latino mē, tē, sē, nōbis, vōbis se conservó sólo en las formas compuestas con la preposición con-: conmigo;

  • Los plurales del nominativo ellos, ellas y del acusativo los, las proceden de idénticas formas del acusativo latino: illos, illas.

  1. Formación del artículo.

En el latín clásico no existían formas gramaticales para expresar el carácter determinante o indeterminaste del nombre sustantivo.

  • Articulo definido entre muchos pronombres demostrativos latinos como: iste, ille adquirieron el valor de artículos definidos. Las formas del articulo definido usado en castellano, se remontan al nominativo singular y al acusativo plural del pronombre latino: ille > el; illa> ela > ella;

  • La forma antigua del femenino ela perdió su e- inicial: la vida, la flor, y ante los nombres y adjetivos adquirió la forma elidida el: el agua, el espada.

  • En la lengua moderna la forma el del articulo femenino se usa ante los nombres que empiezan por a y ha acentuadas: el aula, el hacha y nunca ante los adjetivos.

  • Articulo indefinido proviene del numeral latino unus, el que en el latín clásico a menudo se usaba con el significado del pronombre indefinido quidam – cualquier;

  • En la posición proclítica la forma uno < unum perdió pronto su -o final: uno > un. Las formas del plural unos, unas se crearon por analogía de la formación del plural de los nombres y adjetivos.

  1. Evolución del adjetivo (género, número, declinación).

En el latín clásico existían tres clases de adjetivos:

  • de tres desinencias genéricas: bonus, bonă, bonum;

  • adjetivos de dos desinencias – una para el género masculino y femenino y otra, para el género neutro: grandĭs, grande;

  • adjetivos de una decencia para los tres géneros: sapiens, audax, pauper.

Por la pérdida del género neutro, los adjetivos de tres desinencias las redujeron en el español a dos:

  • una forma masculina terminada en -o: bonum ˃ buena;

  • los adjetivos de dos y una desinencia adaptaron una forma común para el género masculino y femenino: grandem ˃ grande; fortem ˃ fuerte.

Las reglas para la formación del plural se conservan casi sin alternaciones desde el español antiguo hasta hoy día:

  • los nombres terminados en vocal átona forman el plural, añadiendo la -s;

  • los terminados en consonante por medio de -es varía la terminación sólo en los nombres acabados en vocal tónica.

En el latín clásico existían 5 declinaciones y cada uno contaba con 6 casos: el nominativo, el genitivo, el dativo, el acusativo, el ablativo, el vocativo. Los nombres de la IV y V declinación que no eran muy numerosos, pararon a la II y I declinación.