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12 Tema de estudios:América precolombina. La civilización Azteca

Los aztecas, pueblo guerrero, en el siglo XIII se estable­ció en el valle de Anáhuac. Allí, en la orilla del lago Texcoco construyeron su capital en el año 1370 de nuestra era, a la que llamaron Tenochtitlán (la actual México). Tenochtitlán floreció como una gran ciudad indígena. En la parte central se construyeron altísimos templos, espléndi­dos palacios, gigantescos monumentos. Sus calles eran canales bordeados por veredas para los caminantes, y los puentes permitían el fácil acceso a otras partes de la ciudad. Ade­más, los habitantes de Tenochtitlán construyeron dos acue­ductos por donde traían el agua dulce de la tierra firme, pues las aguas del lago Texcoco eran saladas. Sus acueduc­tos, templos y otros edificios maravillaron a los españoles; sus pirámides superaron en área y volumen a las de Egipto. La capital azteca contaba al comenzar la conquista cerca de 600.000 habitantes.

A principios del siglo XVI existía en el valle de Anáhuac una confederación constituida por los aztecas de Tenochtitlán y otros pueblos. Desde el punto de vista social y político la confederación mexicana era una democracia teocrática y militar.

En los comienzos, el suelo había sido propiedad común. Todos los aztecas trabajaban en la agricultura o en oficios para mantenerse a sí mismos y a la comunidad, prestaban servicio en la guerra. Se asignaba a cada padre de familia una parcela de tierra, que volvía a la comunidad cuando él moría o cuando dejaba de labrarla durante dos años. El abandono de las tierras, la negativa de casarse se castigaban con una especie de esclavitud, que obligaba a tra­bajar para otros.

No había al principio clases sociales, pero los sacerdotes y los jefes militares y civiles recibían honores y riquezas y no tenían que trabajar sus tierras. En los últimos tiempos del imperio el sistema se iba transformando y empezaba a constituirse una aristocracia con propiedad privada.

La religión dominaba la vida toda de los aztecas, y sus gobernantes tenían funciones sacerdotales. Se sacrificaba a los hombres.

El comercio era muy activo; el mercado de Tenochtitlán estaba siempre en movimiento con miles de personas en él. Se vendía por número y medida pero no por peso.

La ense­ñanza estaba perfectamente organizada. En las escuelas superiores se estudiaban religión, astronomía, historia, leyes, medicina y música. En las escuelas populares se enseñaban la religión y el arte de la guerra. Los aztecas tenían dan­zas y deportes rituales, teatro, poesía épica y lírica, relatos en prosa. Poseyeron escritura jeroglífica, pero sólo en parte es posible interpretarla.

La civilización azteca heredó de las anteriores de México la arquitectura, con la característica pirámide, la escultura y la pintura. Se distinguieron, además, en la cerámica, los tejidos y otras artes. Extraían y trabajaban el oro, la plata, el cobre, el estaño; fabricaban bronce. Construyeron muchos caminos y puentes.

Los aztecas tuvieron am­plios conocimientos astronómicos, que heredaron de las cultu­ras anteriores. Queda como testimonio el Calendario Azteca, monu­mento de piedra labrada que se conserva en el Museo Nacional de México y que era mucho más exacto que el que se usaba entonces en Europa y tan preciso como el actual.